La fuerza del corazón

Las cuatro maris hemos coincidido por una vez en la vida en algo. Al recibir este post, nos hemos emocionado y mucho. Es un post escrito por una madre , por una luchadora, por una valiente. Le has prometido ser feliz y sabemos que lo será. Queremos agradecerte de corazón esta historia y que nos permitas compartirla.

Os presentamos a nuestras estrellas invitadas de hoy, Belén y Lucía. Miles de maribesos para las dos. Y no dejéis de visitar su blog La habitación de Lucía.

¡Hola niña! ¿Juegas conmigo?– Decía una voz muy dulce cuando entrábamos al parque. Lucía la miró, le sonrió pero no dijo nada…

Entonces, como siempre en estos casos, me agaché y le dije: –Lucía, esta niña quiere jugar

Me miraba y con sus ojos me decía: Mamá, no te entiendo y volví a repetirlo con menos palabras Lucía niña jugar Ella miró a la niña, sonrió y siguió sin decir nada, pero se puso a su lado esperando la siguiente orden.

En ese momento Marcos, mi pequeño, me pidió agua y mientras la buscaba en la mochila, Lucía se fue correteando al tobogán. ¿Cómo se llama? Preguntó la niña de pelo rizado con sus ojos verdes claros muy abiertos, esperando impaciente la respuesta.

Se llama Lucía, le dije yo –Y tú ¿cómo te llamas?.

Me llamo Julia dijo ella sonriendo y tengo 6 años. ¿Lucía no habla? preguntó con mucho interés.

–No– dije yo –está aprendiendo–. Me miró sorprendida y me dijo: –¿Cómo va a estar aprendiendo si es mayor?.

Me quedé mirándola sin saber bien qué decir, cómo explicarle a una niña de seis años qué es el autismo… A una persona mayor le hubiese dicho: “tiene autismo, un trastorno general del desarrollo que afecta principalmente a la comunicación, socialización, imaginación…

Mientras yo pensaba cómo decirlo, se volvió a oír la voz de Julia: –Entonces, ¿por qué no habla?.

–Pronto lo hará– le dije yo –Le tenemos que enseñar.

Por mi cabeza pasaban miles de cosas, “esta niña tiene la misma edad que Lucía. Lucia podría hablar como ella” Miles de cosas que aunque intentes evitar, no todos los días consigues.

–¿Pero, puede jugar conmigo?– Insistía Julia. –Pues claro que sí, ya verás– le dije yo con mucho entusiasmo.

–Lucía es como nosotros, le gusta jugar, divertirse, reír, querer y que la quieran… Sólo que algunas cosas hay que enseñárselas.

–¡Ahhh!– dijo Julia aliviada –¡pues entonces yo se las enseño!– y se fue corriendo con ella. La cogió de la mano mientras imitando como yo le había hablado a Lucía, le decía cosas y más cosas…

Mientras yo las miraba desde lejos contenta y emocionada, Julia hizo muy buenas migas con Lucía, se pasaron la tarde juntas de la mano, reían, se subían al tobogán, al columpio… Una de las veces que se acercaron al banco donde yo estaba, Julia con ganas de saber más todavía me preguntó –¿Y cómo se llama la enfermedad de Lucía?.

–Se llama autismo, Julia, pero no es una enfermedad. ¿Has visto cómo ella juega contigo? Y seguro que pronto puede hablar y contarte cosas… A veces piensa diferente a nosotros pero, si la ayudamos, ella puede hacer lo mismo que nosotros.

Julia la miró y buscándole algo físico y me dijo: –Pues yo no le veo nada.

Entonces se oyó la voz de su mamá: –Julia, nos vamos a casa.

Ella nos miró triste y nos dijo: –No te preocupes, Lucía, yo vendré todas las tardes y te enseñaré cosas hasta que aprendas, ¿a que sí Lucía?– dirigiéndose a ella.

Lucía, sin soltarle la mano y con una sonrisa de oreja a oreja la miró y dijo muy suavecito: –Adiós, Julia.

Julia se fue contenta y diciendo: –Mamá, mamá, Lucía tiene autismo y todavía no habla, pero todos los días tenemos que venir a enseñarle cosas…¿vale?. La mamá de Julia me miró y le dijo: –Pues claro.

Julia me dio una lección esa tarde, me enseñó que no hace falta saber de autismo o cualquier discapacidad, me enseñó que con querer basta, que es más importante la fuerza del corazón.
El corazón es el que mueve montañas y si de verdad quieres algo, déjate guiar por él.

Belén, mamá de Lucía, una preciosa niña con autismo.

La fuerza del corazon

Como ya hemos dicho antes, esta historia nos ha gustado especialmente. Si tuviésemos que destacar algo, serían esas palabras que dice Belén a Julia cuando le explica qué le pasa a Lucía. Son positivas y muy ciertas:

ellapuede

Anuncios

15 comentarios en “La fuerza del corazón

  1. Belén, mil gracias por tu post. Nos has llegado muy dentro. Lucía tiene muchísima suerte de tenerte como mamá y tú de tenerla a ella. Enhorabuena por tu blog y enhorabuena por tu manera de escribir y contar. Muchos besitos fifiles para las dos y de nuevo, gracias.

    Me gusta

  2. Estoy de acuerdo con marififi… Lucía tiene una suerte enorme de tener a su lado a alguien que la apoya y la quiere como tu y estoy segura que toda la familia lo hace igual de bien. Y Julia, esa niña preciosa, nos ha dado una lección a todos.
    Siempre tenemos que ser positivos ante estas cosas e ir superando estos obstáculos que se nos presentan en el camino. Mucha fuerza y siempre mirando hacia adelante!
    Sin duda me pasaré por tu blog!!
    Un gran abrazo!!

    Me gusta

  3. Pingback: Un blog muy especial | La Habitación de Lucía. Érase una vez ... así empieza el cuento de Lucía,una niña con autismo a la que prometieron ser feliz. Escrito desde el corazón.

  4. Bueno, poco más que añadir 😀 Belén, me sumo al agradecimiento de mis maris por este post tan emocionante y te doy la enhorabuena por ser la madre que eres y tener la fuerza que tienes. Y qué ejemplo la actitud de Julia, no deberíamos perder nunca esa forma simple y directa de atajar los problemas. Lo dicho, que Lucía y tú tenéis aquí vuestra casa, un besazo enorme para las dos!

    Me gusta

¡Coméntanos!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s