Mi cuento de hadas infértil

En este viernes de verano tenemos la suerte de contar con la historia de Ceci, una amiga que nos cuenta el “cuento” de su experiencia sobre la espera de ese momento tan deseado: la llegada del bebé. A muchas de nosotras nos llegó sin más, pero sabemos que no siempre es así, hay veces que cuesta un poquito más. Ceci, las Maris te damos las gracias por tu precioso post y te deseamos el más feliz de los finales, estamos seguras de que llegará.

Hola a todas desde Argentina! Les cuento que cuando me llegó la invitación de Las Maris para escribir como invitada y vi la temática del blog pensé: ¿Qué tengo yo para compartir con un mundo de madres? Y luego me di cuenta que de una forma distinta también lo soy, que el rol de mamá va mas allá de la presencia de un hijo, que es un sentimiento arraigado en nuestra condición femenina y que desearlo y anhelarlo tanto me acerca a su mundo. Al fin y al cabo, si me puedo reir de sus peripecias (de las que ya voy a formar parte, créanme), ustedes también se beneficiarán de mis relatos. Por eso, decidí contarles nuestra historia y ¿por qué no? tal vez se lo lean a sus niños antes de ir a dormir…

habia-una-vez

…en un reino muy muy lejano una princesa llamada Miss Ceci (mis padres me dieron el nombre María Cecilia, otra Mari  en este mundo que tal?), fanática de las sagas y los libros fantásticos, jugadora compulsiva del Candy Crush, adoradora de los dulces y tortas deliciosas del mundo, compradora obsesiva de ropa y conocedora de todas las dietas adelgazadoras habidas y por haber. Estaba un día paseando por el reino Facebookero, cuando un noble caballero le envío una solicitud de amistad. “¿Pero quien es este príncipe que osa hacerse amigo?” pensó ella y así comenzaron a mandarse palomas y correos mensajeros para conocerse un poco más. El príncipe era valiente, fuerte  (y bastante metrosexual) y prefería a los autos Alfa Romeo como sus nobles corceles. Solo bastaron un par de citas (cervezas y Fernet de por medio) para darse cuenta que eran el uno para el otro y a los pocos meses, ya vivían bajo el mismo castillo. Pasó el tiempo y luego de comprar unas tierras lejanas como nueva morada, llegó el tan ansiado pedido de mano. Honestamente, la princesa estaba bastante ansiosa por casarse y sus indirectas (más bien, directas) finalmente resultaron en una propuesta de matrimonio digna de cuento de hadas: El príncipe cantando a capella con guitarra “I´ll be there for you” de Bon Jovi en la escuela medieval donde la princesa daba clases y los 14 enanitos (mis ex alumnos) sosteniendo cartelitos de “Marry Me.” A la boda del reino, no le faltó nada: Baile, llanto, emoción, festín y pura fiesta. Dos meses antes del gran evento, la princesa dejó de tomar sus medicinas antibebes, ya que, lo que más deseaban los tortolitos era tener herederos al trono. Luna de miel en el Caribe y sexo sin protección de por medio les garantizarían una pronta visita de la cigüeña. La princesa soñaba con ser madre pronto y daba por sentado que en un santiamén, tendrían un niño en el castillo. Y los meses comenzaron a pasar, y los ciclos menstruales se parecían cada vez más a las fases lunares y entonces, decidieron visitar a unos cuantos curanderos en busca de ayuda. Hubo remedios caseros que involucraban posiciones dignas de bufón de corte, consejos sobre cómo lograr un embarazo (deseados y no tanto) de la asamblea real que llegaban de todo el reino y preguntas repetitivas de la plebe y los aldeanos que los bombardeaban con frases tales como: “¿Y para cuándo el baby?” “Relajate” “Son jóvenes” etc, etc…. Hubo Feng Shui y cambiamos los lados de la cama y hubo amuletos, tótems y estampitas de santos varios para atraer un bebé. Hubo cálculos matemáticos ovulatorios y calendarios lunares, Mayas y de todos los colores y aun así hubo más tests negativos. Hubo sesiones de terapia, visitas y exámenes médicos jamás conocidos por la princesa (pero debidamente googleados con anticipación). Y entonces, mientras la princesa iba enloqueciendo mes a mes, se convencían más y más de que sufrían de la plaga, no de la peste bubónica, sino de la plaga de infertilidad del siglo XXI. Entonces, un hada madrina les pasó el dato y viajaron hacia el centro del reino en busca de un mago que con sus poderes mágicos les pueda resolver este problema. Así cayeron en una clínica de fertilidad con una sola idea en la cabeza: Haremos lo que sea necesario para tener nuestro heredero. El mago/ doctor les confirmó que había pescaditos lentos, ovarios perezosos y ambiente hostil dentro del útero real y les aconsejo comenzar con la baja complejidad. Así se lanzaron hacia el mundo de las inyecciones de Menopur, Gonacor, Ecografías transvaginales, muestras y al 8 a 10 % de probabilidades de que prenda. Hicieron tres intentos seguidos, con esperanza, fe e ilusión. Lamentablemente, luego de tres resultados negativos, la princesa se parecía más a un zombie de película de terror que a una princesa. Pero el príncipe fiel siempre seguía a su lado para consolarla, cuidarla y levantarla. (y todavía a veces la princesa se pregunta una y otra vez: ¿Cómo no me ha dejado todavía?!). Entonces, se lanzaron al siguiente paso: Una operación con un grupo de hechiceros y hadas madrinas que concluiría con el diagnóstico certero de Endometriosis. La princesa estaba muy enojada, frustrada y cansada “¿Cómo no se lo habían dicho antes?!!! Estoy gastando los fondos del tesoro real y los ahorros de nuestras vidas en estos tratamientos!!” Esta nueva información les confirmó que el monstruo endometriósico podría haber impedido embarazos anteriores y así decidieron volver al ruedo. Un mes de descanso y volvieron hacer un intento más de baja complejidad (y ya tienen los pasajes en carruaje para viajar sin escalas al reino de la FIV si no resulta) Pero por ahora, la princesa y el príncipe están en un retiro medieval, o vida latente, mientras betaesperan sus resultados y confirmar que la cuarta será la vencida (esa Fe ciega nos tenemos eh!) porque por sobre todo siguen creyendo que la magia y los finales felices existen y que su heredero/a está en camino (la princesa tiene la teoría de que un dragón malvado está persiguiendo a la cigüeña y por eso no llega a su destino).  Y colorín colorado hasta que no obtengamos un positivo, nuestro cuento no se habrá acabado.

continuara

(Para más capítulos de esta historia de amor sobre la búsqueda de nuestro Santo Grial, visitame en mi blog o seguime en @yparacuando)

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10 comentarios en “Mi cuento de hadas infértil

  1. Gracias Gracias y más millones de Gracias!!! Si existiera otra palabra más fuerte la usaría, me están llegando todas sus energías positivas y tengo fe de que lo lograremos. Lamento que el final todavía no sea el de un verdadero cuento de hadas, no era mi intención dejarlas con la espina, pero prometo que serán las primeras en enterarse cuando tenga buenas noticias! Gracias a las Maris de nuevo por su bella introduccion y los dibujitos! Mi niña interior y mi corazón de madre están felices!!!!

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  2. Hola princesa Ceci tu precioso cuento me ha encantado…. Deseo de corazón que pronto nos puedas relatar la continuación del cuento, con el final feliz qué todas te deseamos. Piensa en lo fuertes que os estáis haciendo contra el malvado dragón…. Luego ningún desvelo por cambio de pañales y biberones nocturnos os sabrá amargo. Mandaros desde Valencia al reino de la princesa Ceci mucho ánimo y energía positiva. Espero que muy pronto podamos leer el final feliz. Eeehhh beta espera interminable… beta positiva niveles megaelevados :);)😙👶👍👍👍

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