Cambios, cambios, cambios

Los cambios son buenos, nos hacen espabilar, adaptarnos, reinventarnos. Sin embargo, hemos de reconocer que somos animalicos de costumbres y que en la rutina también se vive muy a gusto y muy calentico.

Con los enanos, los cambios son inevitables. Inevitables, previsibles, pero reconozcámoslo, tocapelotas también.

Obviamente, el mayor cambio al tener un bebe es el HECHO TOTAL DE QUE CAMBIA TU VIDA. Pero una vez que lo tienes y lo llevas a casa, en seguida te haces a la idea y vas cogiendo las rutinas propias con ese miniser.

Pero, ay amigo, esas rutinas no duran para siempre. Cuando has conseguido acostumbrarte a ellas y ya te sientes segura con ellas, ¡zas!, cambian.

Estos son algunos de los cambios (hasta donde mis conocimientos alcanzan) que yo considero sustanciales y que nos hacen modificar nuestra cómoda rutina:

  • Paso de beber a comer: Bien sea con teta o con bibe, hemos de reconocer que darles leche unas pocas veces al día es algo muy llevadero. El día que la pediatra te dice que ya es momento de pasar al sólido lo tomas como la fiesta mayor, ¡Ole mi nena que ya va a comer!. Los primeros días, la novedad ayuda, pero después te das cuenta de que, joder lo cómodo que era cuando solo “bebía”.

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  • Paso de la baja a volver a currar: Pffff, los días anteriores al regreso son horribles. Por un lado tienes ganas de recuperar un poco a tu yo trabajadora e independiente, pero por otro se hace enormemente cuesta arriba dejar a tu bebe, cambiar horarios, organizarte… este es un cambio que descoloca un poco, la verdad. Al final, na, en dos días tienes todo controlado en casa y en el curro te dan ganas de pedir vacaciones porque parece que no te has ido nunca.

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  • Paso de no andar a ser un caminante (esto suena muy a Walking Dead, lo se): Te tiras un montón de meses pendiente de cada evolución, de cad progreso. Estás desenado que empiece a andar y cuando por fin lo hace te das cuenta de que eso sí que es un cambio. Ya no vale dejarlo tranquilamente en el suelo mientras haces noseque, no señor, ahora te persigue cogiendo y arrasando con todo lo que esté a su alcance. Y lo peor no es esto, lo peor es que un mundo de peligros se abre a su paso. Este esw justo el momento en que empiezas a convertir tu casa en Alcalá Meco.

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  • Paso de la casa a la guarde o cole: Nuevos horarios, nuevos preparativos, nuevas historias… De la seguridad del hogar, a la jungla de la vida. Y ahí te ves, con tu mini en la puerta de la guarde con su mochila colgada y tú pensando, ¡ay dios mío, se me hace grande!. Eso si lo lleva bien, porque como le de por llorar te vas al curro con cara de malamadre, un agujero en el estómago y un soponcio del quince.

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  • Paso del pañal a las braguitas/calzoncillos: Con lo cómodos que son los pañales, me cagüenlaleche. Yo ahora me encuentro en la maduración de la idea de tener que salir con Minififi a la calle sin pañal. Oh-my-god. Creo que por mí, llevaría pañal hasta los 15, no os digo más.

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  • Paso del carro al no carro: este cambio jode, y mucho. Con lo bien que van en su carrito, sujetos, controlados. Ya me jodió bastante el simple hecho de tener que darle la vuelta a la silla para que mi pobre criatura viera el mundo en lugar de mi jeta sonriente, imaginaros lo que supondrá el día que me diga que el carro pa mi. No quiero ni pensarlo.

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Esto es solo hasta los 2-3 años. Soy consciente de que vienen muchos más. Pero como ocurre en la vida, al final nos hacemos a`to lo que venga. Y lo que se ve como un suplicio o genera inseguridad, en seguida se vuelve rutina otra vez.

Mi conclusión de todo esto: es peor el miedo que tenemos antes que los cambios en sí mismos, y esto es aplicable a todo tipo de cambios en la vida, no solo a los que vienen de la crianza.

¿Qué opináis?. Y sobre todo, para los que ya los habéis pasado, ¿qué cambios importantes nos quedan por “sufrir”?

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16 comentarios en “Cambios, cambios, cambios

  1. jaja, el de la leche a los purés y demás es un rollo!!!! Con lo limpitos que suelen acabar después de un bibe o el pecho!!!por no hablar de prepararles algo, bien purés o sólidos sanos caundo en tu casa hay pizza,jaja… Para mí, el más duro es el de empezar a odiar la silla… Yo tan feliz paseando horas sin parar y de repente, empiezan a andar y lo del carro no les mola nada, pero oye, es que andando no llegas ni al supermercado de al lado de casa porque van trepando por donde haga falta!

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    • Calla que me da pavor pensarlo. En mi casa ya hemos empezado y no pinta nada bien la cosa, jajajaja. Al rato de ir andando ya pide que la cojas y si es a una tienda va arrasando con todo lo que encuentra. Se nos avecinan tiempos difíciles… Besicos

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  2. Puf es que son tantos cambios y tan rápido. Pero con el segundo no se notan tanto, de echo fue todo tan deprisa que me parece que nunca fue bebe. Es verdad que lo que da miedo de verdad es pensar en los cambios que van a llegar.

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  3. Uff los cambios! En el del paso al sólido te añadiría cuando ya quieren comer ellos solos y te ponen todo perdido!!! Aunque hay que pensar que también hay cambios buenos como cuando ya se duermen ellos solitos, cuando ya controlan los esfínteres y van al baño solitos y te olvidas de los pañales… A ver si así te doy ánimos!

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  4. Las mamás hemos nacido para sufrir. Yo ya estoy peligrosamente cerca de esa fase Walking Dead, en la que mi bichilla se ha echado a corretear enganchada al correpasillo y se suelta de vez en cuando. Aún no son unos andares serios,pero creo que voy a echar mucho de menos el gateo de suelo.

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  5. El de no andar a querer recorrer la maratón de New York es el que más me ha cambiado la vida a mi. Como dices, antes podía hacer mil cosas mientras estaba ahí sentado pero ahora… Es un no parar!! Y se ha juntado con cogerle gusto a andar y no querer la silla ni por asomo!! Y vamos por los 20 meses, que será de nosotros cuando tenga 8, 12 o 16 años!! 😰😰

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  6. Los cambios que te quedan mejor no te los digo para que no te agobies jaja! pero te aseguro que desearás volver a los pañales y a la comida espurreada por todas partes…
    Yo ya me agobio con la preadolescencia! Así que mejor disfrutar lo que tenemos y ya nos agobiaremos cuando llegue el momento. Besos!

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