Tomaduras de pelo (Parte III): Los cochecitos de la feria

Momento 1.- Vas por una feria, o por un centro comercial. De repente un ruido bocinero llega a tus oídos mientras que tus ojos vislumbran un haz de luces intermitentes que te están dejando ciega. Cuando caes en lo que se te avecina y tratas de retroceder, ¡tarde!. ELLA YA LOS HA VISTO.

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Momento 2.- Minififi corre rauda y veloz hacia las luces de colores, mientras grita algo que no consigues escuchar pero tampoco te hace falta, ya sabes lo que está diciendo. No hay escapatoria.

Momento 3.- Resignada te diriges hacia las luces parpadeantes y entre ruido de bocinas y gritos de niños te acercas a la taquilla. Pides un ticket y te soplan 3 pavos (sí señor, 3 pavazos, 500 pesetas, lo que te daban de paga semanal cuando eras adolescente).

Momento 4.- Momento elección del cochecito. Primero quiere una moto, pollo cuando le explicas que una moto no, que se puede caer. Luego quiere un coche de la Barbie que no puede ser más choni. Putada, está cogido, pollo otra vez. Al final se conforma con un camión de bomberos, respiras. Ahí se queda sentada esperando  que se ponga en marcha. Y tú, pidiendo a alguien que te haga una foto para inmortalizar el momento.

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Momento 5.- Se pone en marcha el circuito. Te acuerdas de toda la familia del cabrón que no para de darle al pito-bocina. Y allá vamos. Minififi emocionada, y tú con el móvil. Primera vuelta, te arreglas para saludar con la mano y a la vez, hacer una foto. Cuando pasa miras el móvil, Minififi es una mancha borrosa, intento fallido. Repites en la segunda vuelta, cuando te das cuenta le has hecho la foto al niño que va montado en el jeep justo detrás de ella. Optas por un vídeo mientras sigues saludando.

Momento 6.- A partir de la tercera vuelta, Minififi cada vez sonríe menos y tiene más cara de aburrimiento. Rezas para que no se ponga a llorar porque  te ves a ti misma sacándola en marcha en medio de todo el mundo, o lo que es peor, haciendo que paren el cacharro. El circuito para, suspiras aliviada.

Momento 7.- Cuando ya crees que todo ha terminado, Minififi se da cuenta de que el coche de la Barbie está libre. Vuelta a empezar.

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***VARIANTE ECONÓMICA: Si 3 € te parece caro, siempre tienes la opción de gastarte 1€ y ver como tu retoño se mueve hacia delante y hacia detrás en los coches y naves espaciales que hay en los centros comerciales.

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No sé a vosotros, pero a mí me parce un timo en toda regla. Vamos, que si vamos juntando todos los 3€ que nos gastamos en esto, para cuando cumpla 18 podrá disfrutar de un coche de verdad, y hasta si quiere, pintado en fucsia como el de la Barbie.

¿Qué me decís?. ¿Cedéis como yo al timo de los cochecitos de la feria o habéis encontrado alguna manera de evitarlo?

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40 comentarios en “Tomaduras de pelo (Parte III): Los cochecitos de la feria

  1. Nosotros nos hemos librado de él en parte. En un CC hay uno de estos y camas elásticas pero al precio de 3 viajes 5 euros y encima hemos cogido amistad con la dueña y siempre nos llevamos un viaje más… así que… no nos sale tan mal 😉 porque si no…. ¡¡¡son careros de narices!!!

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  2. Tal cual, es un timo auténtico!
    Pero la verdad que yo gasto poco en esto, los que hay en el centro comercial les gusta montarse pero cuando están parados, son de estos individuales y el 99% de los niños hacen lo mismo, es más cuándo algún padre (novato en ese centro comercial) le echa el euro al tiovivo el resto de los que estamos allí le miramos mal, no se conoce las normas?? Estos cacharros siempre parados que así mola más! Jajaja

    Aunque el fin de semana pasado Leo disfruto de mi lindo en la feria, pero bueno si es solo en ferias me conformo

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    • Pues vamos a tener suerte, porque a Minififi no le gusta nada que el cochecillo se ponga en marcha, así que no voy a tener problemas con eso. Le da miedo que se mueva y empiece, ya ves tú, pero como yo le digo a Pocofifi: joder y lo que nos ahorramos! Besicos guapa

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  3. Caerás en los cochecitos una y otra vez hasta que crezca, es inevitable. Disfrútalo diciéndole adiós con la mano cada vez que pase por delante. Son momentos de la infancia que siempre recordarás. Y estáis muy monas en la foto, os parecéis. Muchos besos

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    • Jajajajaja, eso me paso a mi en los caballitos el año pasado, y no podía bajarme!!! Debería de haber una ambulancia del samur al lado de cada puesto jajaja. Besicos guapa!

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  4. Veo complicado librarnos del timo, además este finde se celebra San Juan y nos toca fijo.
    El último descubrimiento son los coches / motos de choque, y las colchonetas seguro que las seguimos manteniendo en el repertorio, espero todo quede ahí.
    Y el peque aún debería disfrutar mirando y punto, si cuela, cuela…;)

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  5. jajajaa, piensa que aún puede ser peor… Una vez superados los cuatro primeros puntos, los cochecitos se ponen en marcha y tu hijo mediano se acojona, llora desconsoladamente, tienen que parar el artilugio a todos los niños para que se baje el tuyo y te has quedado sin la pasta…Y al día siguiente el niño te vuelve a comer la cabeza para subir, crees que habrá superado el trauma inicial y vuelve a repetirse la historia…acojonante!!!!
    Y sí, es un maldito robo!!!!

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  6. Estoy de acuerdo, son una tomadura de pelo, sobre todo los precios. Lo peor es cuando tu hijo los ve, tira de tí a la voz de ¡Mamá quiero montar, quiero montar!, compras el ticket y cuando llega la hora de la verdad se asusta y se pone a llorar que no quiere subir y…¡Ale viajecito llorando a mares! :(:(:(
    Besos

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  7. De los coches de feria es imposible librarse, a no ser que no vayas a ninguna feria, que eso en España es no salir de tu casa en todo el verano.
    Al cc no vamos, yo les tengo manía y mi marido también pero… En mi barrio hay coches de esos de moneda en cada esquina, incluso hay a veces hasta dos por manzana. Yo lo subo, pongo cara de poker, juega sin poner un euro y a los 5 minutos lo bajo a los llantos. Y volvemos a empezar en la siguiente esquina 😦

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  8. Qué bueno!! Sales guapísima en las fotos!!! Y tu retoño es adorable…seguro que es un trasto!!! Me ha encantado ver el blog. Os sigo desde ahora!!! Espero ver vuestros comentarios por el mío tambien, que aún está muy solillo… Besos!!

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  9. ¡Jajaja! Nosotros odiamos el tiovivo. Por una simple razón: bajamos pálidos, a punto de echar la primera papilla. Como Pegotito es muy peque todavía tenemos que montar con ella. Y claro, ella baja feliz, pero nosotros nos tambaleamos. Así que, de momento, ¡no hay dinero para tiovivos! Y en los cochecitos que se menean hacia adelante y hacia atrás nos monta pollos cada vez que se ponen en marcha. Tenemos que bajarla y el coche se queda moviéndose él solo. Ains…

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  10. Los odio. Es el invento del diablo!! Además con tantas luces y colores, que lo hacen a propósito, claro, son más llamativos. Y si encima, en un carrousel, por ejemplo, al que un incauto padre ha metido una moneda, todavía queda un caballo por montar, allá que van los niños deseando aprovechar ese mini paseo de dos vueltas… gratis 😉

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