Cuando seas madre comerás huevos, y cuando seas abuela entenderás a tu madre

De la saga, «cuando seas madre comerás huevos» debe llegar, «cuando seas abuela entenderás a tu madre», porque sino, ¡no hay dios que las entienda! (O al menos eso me pasa a mi!)

Hemos estado de vacaciones diez días en el pueblo de mi madre… y ya si intentar que tu madre no influya mucho en la educación de tus hijos es difícil, imagina en un pueblo donde hay tres casas, una de mi abuela, otra de su hermano y otra de las vacas. Vamos, que la niña ahí era la reina. Era la única distracción, así que la abuela está dispuesta hacer todo lo posible e imposible para que la niña de sus ojos pasara un verano para recordar.

No hemos respetado horarios, ni comidas ni normas. Mi hija solo ha tenido dos normas en todas las vacaciones que ha estado con sus abuelos: prohibido subir y bajar las escaleras sola, y prohibido colgarse de las cortinas de plástico de la cocina (mis vacaciones eran en el mismo pueblo y os puedo asegurar que alguna norma mas si que había…)

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Por un momento he pensado que el bazar oriental del pueblo grande era de mi madre, porque ahí se pasaban horas las dos comprando juegos que se rompen a los dos minutos, tonterías varias que la niña, una vez las tiene no le hace ni caso o acuarelas que no pintan. Y según mi madre era porque estaban defectuosas y ahí va, a comprar otra vez las mismas porque las otras salieron malas, ¡Señora, no se da cuenta que le están vendiendo 20 colores de acuarela por 60 céntimos!, ¿que esperas?, ¿que encima pinten?.

Cuando iban a comprar el pan ya sabían que le tenían que dar un pan grande y un pan pequeño para la niña, daba igual la hora, el pan alimenta y eso es lo importante.

En los supermercados ya era el no va mas (he de decir que ya que estábamos en el todo vale, yo también aproveche para jugar a mi favor, total el carro iba lleno y si alguien preguntaba quien había metido eso, era la niña…). La niña podía coger lo que ella quisiera, era libre como Heidi en las montañas (nunca mejor dicho) entre patatas, gusanitos, nocilla, chocolate… ¡y pan! Ha llevado una dieta de lo mas equilibrada.

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Este apartado se lee pronto, NINGUNA, no había. Cierto es que el mayor peligro que hay en ese pueblo es ser arrollado por una vaca, pero vamos, que lo mismo jugábamos con agua en la cocina, que con barro en el patio que hacíamos pasteles de moras (esto último mola mucho porque era mi juego favorito en el pueblo, os podéis imaginar como es el pueblo si eso es lo mas divertido jijjijiji).

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Aquí, en parte, a mi madre le tengo que agradecer que le enseñara a mi hija a dormir más de las 8 de la mañana, ha habido días que nos hemos levantado a las 11, todo un logro para nosotros, ojo, pero también eran las 11 de la noche y estábamos en la cocina haciendo la sobremesa… Así mama, que por este lado te libras. Pero, por otro lado, la has cag**o como Amancio. Ni una puñetera siesta, así que ahora mi querida hija no hay un día que eche siesta a no ser que la montemos en el coche, y como podéis imaginar no me voy a montar yo en el coche para dar vueltas por el pueblo para que Minijiji se me duerma. Mama, ¡algún día me lo cobraré!Sin título-2 copia

Os podéis imaginar con la pedazo de compras que hacían nieta y abuela, cual era el menú diario de mi hija. Su madre o su abuela le hacían la comida a la niña, a la segunda cucharada decía que ya no quería mas y se escuchaba una voz de fondo, ¡déjala pobrecilla, si ha estado comiendo pan toda la mañana!

-Minijijijiji, ¡no vas a comer nada hasta la hora de cenar!

(cric cric, cric cric) a los 30 minutos…

– Minijijijijiji que tienes en las manos? – Una bolsa de patatas mama! – ¡Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Así eran todas nuestras tardes…Y su contestación:

-Para 10 días que esta en el Pueblo.  ¡Pero es que son 10 días en tu pueblo, cada fin de semana en tu casa, las tardes que subes a mi casa a verla.. ¡todo suma!

Así que no, no entiendo a mi madre, espero que cuando sea abuela la entienda un poco mas, y lo que mas me fastidia es que se que tendrá razón, porque antes no me gustaba su actitud como madre, y hoy día hago muchas cosas de las cosas que ella hacia como madre, así que seguramente el día de mañana, yo haga muchas cosas que ella hace como abuela.

Y vosotras, ¿habéis tenido mucho contacto con las abuelas este año? ¿Ha sido calmado, o han impuesto sus normas?