¿Cómo son los búlgaros?

Por fin viernes y además de los buenos, de estrella invitada. Hoy tenemos una colaboración súper especial para nosotras porque le tenemos mucho cariño las cuatro a la estrella en cuestión. Mamá en Bulgaria, del blog Mamá española en Bulgaria nos honra con su presencia y nos habla de como son los búlgaros, que sabe que somos muy curiosas. Mil gracias por esta aportación y no te despistes, que en cualquier momento, las maris cogemos un avión y nos plantificamos allí a hacerte una visita y a comprobar por nosotras mismas el contenido de este post tan interesante.

Es una pregunta que me hace mucha gente, y no es fácil de responder, porque no me gusta generalizar. Puedo decir cómo son los búlgaros que conozco y aquellos con los que me cruzo en la vida diaria, pero no sé cómo son TODOS los búlgaros. Mi familia política, los amigos que tenemos aquí, las madres de la guardería, las cajeras del súper, los vecinos… Cada grupo tiene sus cosas, pero voy a intentar enumerar las características comunes de los búlgaros que yo conozco:

– Son poco puntuales. No es algo muy especial, porque por ejemplo los españoles suelen ser impuntuales, pero aquí ser poco puntual se considera normal. Os pongo un ejemplo: Invitas a unos amigos a cenar a las 7, y con suerte puede que a las 7’30 empiecen a llegar los primeros. Y no se disculparán por llegar tarde, porque para ellos eso no es llegar tarde. No, tú dices «a las 7» y ellos oyen «a partir de las 7’30, más bien hacia las 8». Eso me está costando de aceptar, porque si a mí me dicen a las 7, estoy ahí 10 minutos antes.

– Son detallistas. Sigo con el ejemplo anterior de la cena. Siempre te traen algo cuando les invitas a casa, y suelen ser varias cosas. Flores para la anfitriona, un vino o el postre, y siempre, siempre, un regalito para el niño de la casa. Cuando viene gente a casa (no es muy habitual, soy una ermitaña jaja), suelo despejar una mesita que hay en el recibidor para ir depositando presentes, porque con dos manos no basta.

– Son pesimistas. Creo que esto es un cliché popular pero es cierto. Yo creo que hay un poco de todo, como en todas partes.  Con los sueldos tan bajos que hay y las décadas en que lo han pasado tan mal durante el comunismo, se entiende. Suelen ver el vaso medio vacío y esperar siempre lo peor.

– Son amables. Otro ejemplo personal: cuando viajamos a España, en el avión los pasajeros suelen ser, obviamente, búlgaros y españoles. Y ¡oh sorpresa! siempre son los búlgaros los que nos dejan pasar con los niños, los que me cedían el asiento en el autobús cuando estaba embarazada, y nunca les he visto la típica cara de desagrado cuando ven que les toca viajar al lado de dos niños pequeños, al contrario.

– Son supersticiosos. Escupen para ahuyentar el mal de ojo, tocan madera, creen en el zodíaco, no cuentan cosas buenas para no atraer la mala suerte… La primera vez que vine, lo segundo que me preguntaban, después de mi nombre, era mi signo zodiacal, y años más tarde el de los niños. ¡Y yo no tenía ni idea!

– Son muy disciplinados y trabajadores. No es raro que los jóvenes tengan varios trabajos, ya que cobran poquísimo, y además casi todos hablan varios idiomas, normalmente con el objetivo de irse al extranjero en busca de una vida mejor.

 

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