Mamá, ya no cuela…

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  • Las compras

¿Dónde quedó aquello de ir de compras y poder elegir qué le comprabas? Ahora, además de tener claro lo que quiere, tiene claro también lo que no quiere. Y además es tan lista, que si unos zapatos no le gustan, dice que le hacen daño. Estoy convencida de que no es cierto, pero, ¿quién se arriesga? Total, que mi hija de cuatro años prácticamente se compra la ropa. Y por supuesto, elige lo que se va a poner en cada momento, faltaría más. Estoy a dos pasos de contratar un negociador profesional para el momento de preparación de la ropa para el día siguiente.

  • Los disfraces

Me encantan los disfraces handmade. Puedo pasar horas buscando ideas o pensando a ver cómo hacerlos. Y siempre trato de buscar ideas originales, para que no vaya disfrazada “de lo que todo el mundo”. Pues bien, eso se ha acabado. El “deloquetodoelmundo” ha llegado a casa y en Halloween nos disfrazamos de bruja. Nada más que comentar.

  • Las fiestas temáticas

Ya sabéis que soy de las que organizan fiestas temáticas para cada cumple de Minififi. Dos años me ha valido poder elegir el tema. A partir del año pasado, y sobre todo este, ya no hay opción. Todo aquello que no sean dibujos que salen en la TV no es bienvenido. Y claro, es su fiesta y parece que no está bonico montársela de algo que no sea lo que a ella le gusta. Si tenéis un bebe, y os gusta el rollo de las fiestas temáticas, aprovechad los dos primeros años para elegir el tema, porque luego, dadlo por perdido.

  • Los “vuelvo en un momento”

Antes colaba, os lo prometo. Me iba a trabajar o a cualquier parte y le decía: “Vuelvo en un momento”. Y colaba. Ahora ni de coña. Sabe que si me voy no es para un momento, así que he dejado de decirlo, porque me mira con cara de: eres una mentirosa.

  • Los regalos

Esos grandes momentos en los que los padres podían decidir qué traían los reyes o qué le regalaban en el cumple, han desaparecido. Quieres que le regalen unas zapatillas para el colegio: ¿Salen en Clan? ¿No? ¡Pues no hay zapatillas!

Evidentemente hay límites y si necesita ropa, necesita ropa. Da igual que cuele o no. Pero para ciertos regalos, como los de Navidad, a ver con qué cara les explicas que los Reyes Magos, tan majos ellos, le han dejado dos vestidos en lugar del último juguete de la Patrulla Canina. Mal.

  • Los “hoy no, mañana”

Minififi empezó muy pronto a tener memoria para esto. Si quería quedarse en algún sitio y le decíamos “vámonos, que mañana volvemos”, al día siguiente se acordaba la jodía. Ahora ya no es que se acuerde de un día para otro, es que se acuerda de un año para otro de cada cosa que prometemos, así que mucho cuidado con lo que se promete.

  • Contar

Hace unos meses os contaba en este post lo bien que me funcionaba el sistema de contar. Bien, pues ya no. Solo funciona si me ve tan enfadada que ya de lo mismo si cuento o no. Debe ser que ya ha descubierto que al llegar a tres no pasa nada…

RAYA

En fin, que se acabó el chollo en todas estas cosas, fue bonito mientras duró.

Solo espero poder seguir utilizando la carta de la magia durante unos pocos años más, que de momento, todavía cuela.

¿Os pasa lo mismo? ¿A qué edad notasteis que ya no podíais colársela a vuestros peques?

Hagas lo que hagas, ¡siempre estará mal!

Si no das teta o das poco tiempo, mal, no te preocupa la salud de tu hijo.

Si das teta demasiado tiempo, mal también, eres una vaca lechera

Si lo tienes siempre en brazos, mal, lo vas a mal acostumbrar

Si lo dejas en la cuna, mal también, no tienes apego

Si lo metes en tu cama, mal, eres una radical

Si lo llevas a su habitación, mal también, eres una despegada

Si sales para despejarte de la crianza, mal, prefieres salir que estar con tu hijo

Si no sales porque estás criando, mal también, hay que salir para despejarse

Si trabajas fuera, mal, eres una mala madre

Si decides no trabajar fuera, mal también, eres poco productiva

Si no le das de comer sano, mal, te da todo igual

Si le das de comer demasiado sano, mal también, eres una hippie

Si te preocupas demasiado, mal, eres una histérica

Si no te preocupas tanto, mal también, eres una pasota

Si lo llevas al cole público del barrio, mal, tu hijo no va a ser bilingüe

Si lo llevas al mejor cole de pago, mal también, eres una elitista

Si le dejas ver la tablet, mal, eres una despreocupada

Si no le dejas ver la tablet, mal también, eres un sargento

Si le riñes, mal, hay que dialogar

Si no le riñes, mal también, hay que poner límites

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Visto lo visto, hagas lo hagas, a alguien le va a parecer mal, así que…

¡Hagamos lo que nos salga del pijo! (Uy, ¿¿¿he dicho pijo??? ¡Mal!)

Mami vs Papi

Con esto no quiero decir (que nadie se rasgue las vestiduras), que las madres criemos de una forma y los padres de otra. No. Pero como personas humanas que somos (en unos casos más que en otros), dos en una casa, crían diferente, eso es así.

Ni mejor ni peor, distinto. Cada uno consideramos importante una cosa, y aunque sabemos que hay que remar siempre hacia el mismo sentido, a veces, la barca se nos descontrola un poco. Por supuesto, para cada uno, nuestro sistema es el mejor.

En casa de los Fifi, la cosa está más o menos de la siguiente forma:

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Me dejo mil cosas más, pero os podéis hacer una idea. Al final, lo importante es que no nos pisemos. Que sepamos conjugar la manera de ser (y de criar) de cada uno para no quitarnos autoridad ni sacar loca a la criatura. Que estemos de acuerdo en las cosas fundamentales, como son los valores. Y por supuesto, que ambas partes pongamos lo mejor de cada uno, ¿no creéis?

¿Vosotros sois de criar similar, o como en mi caso, sois bastante diferentes?

Carta a «esos» padres acomodados

Todo empieza cuando nacen. En cuanto los bebes nacen, especialmente en los casos en los que hay lactancia materna (bueno y en los otros también), se establece una especie de “cesión” absoluta de poderes a la figura materna. O lo que viene a ser lo mismo, el bebe es de su madre (y para su madre). Por supuesto que hay padres que ayudan (y sí, uso la palabra ayudar porque en este caso no suele ser “compartir”, suele ser “ayudar”). Cambian pañales, los bañan, los tienen un rato, pero la mayoría del tiempo lo pasan al cuidado de mami.

Hasta aquí todo perfecto porque las hormonas enloquecidas que hay en nuestro interior están muy, pero que muy de acuerdo con esta distribución de tareas.

¿Pero qué ocurre cuando el tiempo pasa y el bebe ya no es un bebe?. Pues que, en la mayoría de los casos, hemos pasado tanto tiempo funcionando de esta manera que la hemos liado parda. Hemos sentado precedente. Los hemos acomodado.

A esos benditos padres se les ha quedado una especie de síndrome de “ahí tienes a tu hijo”, que les hace encasquetarte al churumbel cada vez que llora, que no puede hacer caca, que no se duerme o que no se quiere terminar la cena. Vamos, lo que viene siendo “cada vez que la cosa se pone fea”.

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Teorías VS Realidades

Hoy en día está muy de moda que nos digan cuando y como debemos hacer las cosas. Como criar, como educar, como vivir. Es cierto que las opiniones expertas siempre son de ayuda, pero luego llegamos a “nuestro mundo real” y las teorías no siempre valen. Analicemos unos cuantos aspectos, con respecto a la educación, a ver qué opináis:

paciencia

 

 

 

TEORÍA: «Hay que educar con afecto, sin gritarles ni reñirles, explicando nuestros sentimientos y haciéndoles ver lo que está bien y lo que está mal. Sin castigos ni voces.»

REALIDAD: Ya. Y cuando el nene o la nena cogen y le zampan un manotazo a su abuela o cuando se ponen como una bestia parda sin motivo alguno y se tiran en medio de la calle, tu vas y les explicas tranquilamente que la violencia física es muy mala y que los ataques de histeria no son nada productivos. JA JA JA. La realidad es que tu pierdes los nervios, le das un grito o lo levantas de un brazo y lo amenazas con todo lo que se te ocurra.

chantaje

 

 

 

TEORÍA: «A los niños no hay que chantajearles con premios, porque si no, solo harán las cosas a cambio de algo.»

REALIDAD: La realidad es que el chantaje y los premios es un método efectivo (sin abusar, ojo). Claro que sería mucho mejor que le dijéramos a nuestros minis que se comieran la fruta porque es muy sana, y tiene muchas vitaminas, y además es un antioxidante de p.m, pero desgraciadamente, las cosas no siempre funcionan así.

horarios

 

 

 

TEORÍA: «Los niños deben tener horarios. Se deben acostar temprano y comer siempre a la misma hora y blablabla.»

REALIDAD: La realidad aquí es la de los padres en cada caso. Y la de las circunstancias. No todos los niños se pueden acostar a las 20.30p.m.. La mía no, porque yo a esa hora es cuando llego a mi casa. ¿Que molaría que pudiera seguir unos horarios más tempranos? SI. También molaría que sacaran leyes de conciliación familiar, y que pudiéramos vivir trabajando menos, pero que le vamos a hacer… La realidad no es esa. No siempre se puede acoplar nuestro ritmo al ritmo de ellos. Es triste, pero es así.

comidas

 

 

 

TEORÍA: «Los niños deben comer equilibrado, mucha fruta, mucha verdura, legumbres y en la medida de lo posible, pocos dulces y chucherías.»

REALIDAD: Que sí, que tu le pones el plato de guisantes con pescado delante a la hora de cenar. A veces hay suerte (o hambre) y se lo come sin rechistar. Y a veces, no quiere ni tocarlo con un palo. A veces, lo mandas a la cama sin cenar, y a veces, le das dos rodajas de mortadela y un batido para que cene algo. Y a veces, después de comérselo todo le premias con un puñado de lacasitos, que le vamos a hacer…

comparaciones

 

 

 

TEORÍA: «A los niños no hay que compararlos con otros niños para que no cojan traumas ni envidias.»

REALIDAD: Pues sí, la teoría lleva razón, pero, ¿quién no ha dicho alguna vez?: ¡Cómo no recojas los juguetes los guardo todos y se los damos a la prima!. Yo, para hacerlo más light, sustituyo a la prima por “a una nena”, así en general… como el que no quiere la cosa…

comunicacion

 

 

 

TEORÍA: «A los niños hay que explicarles las cosas, razonarles el porqué de tal o cual indicación y hacerles ver que se puede aprender de los errores y los fracasos.»

REALIDAD: ¿Pues qué queréis que os diga?. No siempre funciona. Y tampoco estoy de acuerdo con tener que darles justificación de TODO. A veces, es más efectivo un: Porque lo digo, que soy tu madre, ¡y punto!

 

Al final, como todo en la vida, las teorías son cojonudas, también para nosotros. Sería ideal hacer ejercicio frecuente, no probar el tabaco ni el alcohol, comer sano, no discutir con nadie y no perder los nervios cuando vas conduciendo. Pero la realidad es la que manda.

¿Qué opináis?

 

Fifievaluación

mal

Comprarle demasiadas cosas

Dormirla en el sofá

Consentir que elija la cena

Dejar que duerma en mi cama cuando se despierta a media noche

Acostumbrarla a traerle muchos regalos cuando me voy de viaje

Permitirle comer (demasiado) chocolate

Dormirla tarde

no ok

 

bien

Enseñarle a comer con la boca cerrada

No ceder ante rabietas

Decirle todos los días cuanto la quiero

No amenazar en vano, si se amenaza, se cumple

Hablar mucho con ella

No ponerle demasiado la TV

No acostumbrarla a jugar con el móvil

No darle chuches por costumbre

ok

Contadme, ¿hacéis autoevaluación de vez en cuando?

 

La profesión más antigua del mundo

No penséis mal que os veo venir. Antes de esa que estáis pensando hay otra: ser madre.

Algo tan antiguo como la vida misma, aunque parezca que lo hemos descubierto nosotras.

La maternidad en estos últimos años se ha convertido en un mundo con vida propia. Atrás quedaron aquellas épocas en las que criar era algo natural que se iba haciendo sobre la marcha. Hoy en día todo está estudiado y sobre todo tema hay opiniones expertas (y no tanto) que nos indican lo que hay que hacer. Blogs, foros, grupos, artículos, estudios, libros…

Cuando empiezas con esta profesión todo parece fenomenal, estás ávida de información, de conocer  opiniones, de tener todo perfectamente claro, preparado y organizado. En definitiva, haces un master en crianza de tal envergadura que podrías escribir una tesis sobre posturas para dar la teta o fundas para carros.

Pero todo cansa. Yo estoy en ese punto ahora mismo.

No sé si es por haber tenido exceso del tema o por falta de tiempo, pero me voy dando cuenta de que la naturaleza lleva su curso y da igual cuanto calcules o planees, todo fluye. Y así debe ser.

Ya no me importan las opiniones de pediatras que me indican lo que se debe hacer. Ni las fechas en las que deben hacer tal o cual. Ni comprar todo lo que escucho o leo que se debe tener.

Minififi, como cualquier niña, se cría feliz. Y eso es lo único que me importa.

Y ahora me vienen a la cabeza los comentarios de nuestras madres o abuelas o gente que lleva en esta profesión mucho más tiempo que nosotras, y no entienden cómo podemos saber tanto de todo y sobre todo, para qué. Si los niños se crían solos, toda la vida hemos criado y educado, sin tanta tontería. Y no teníamos uno, teníamos seis.

Quiero dedicar este post a todas las madres de antes, a nuestras madres, a nuestras abuelas, que vivían sin tanta información pero que no lo debieron hacer tan mal cuando criaron a generaciones de gente educada, responsable y concienciada. A ver si nuestros hijos pueden decir lo mismo.

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¿Qué opináis? ¿Nos pasamos con tanta información y tanto máster?

Llorar, ¿sí o no?

No me avergüenza reconocer que a veces me encuentro llena de dudas respecto a casi todo lo relativo a la crianza. Dejarle llorar o no. Obligarle a comer o no. Dormir con él o no. Decidas lo que decidas, la gente de la postura contraria opina que las consecuencias de tu decisión son fatales. Ya sabéis cómo es esto, también va un poco por modas. Lo que hoy es una verdad absoluta, mañana es una barbaridad. A mí eso es algo que siempre me ha hecho mucha gracia: “La Universidad de Grijandemor ha realizado un estudio cuyos resultados demuestran rotundamente que si haces x, ocurre y”. Es muy posible que dentro de unos años la Universidad de Gromenauer saque otro estudio que refute, de nuevo rotundamente, los resultados del primero. Y así sucesivamente. En estos casos decimos siempre lo mismo: aplica tu sentido común, nada de extremos, haz caso a tu instinto. El problema es que tu sentido común y tu instinto pueden estar en parte influenciados por la tendencia del momento, esa que dentro de un tiempo desaparecerá para dejar paso a otra diametralmente opuesta. Cuando hablas de la crianza de hoy en día con madres de hijos mucho más mayores, se sorprenden de muchas cosas, y nosotras también, ¿no os pasa?

Hoy me quiero centrar en el tema del llanto de los niños, del que he leído hasta lo que no está escrito. Me gustaría hacer una comparativa entre las dos posturas y los argumentos que suelen utilizar. No hablo únicamente de dejarles llorar a la hora de dormir, si no en la educación en general.

llorar

Para A, la postura B es irresponsable. Para B, la postura A es irresponsable y además insensible.

Como ya os comenté en un post, y después de pensarlo mucho, Frikencio y yo pusimos en práctica un método para que Frikito comenzase a dormir solo, cosa por la que no me voy a justificar porque fue una decisión difícil, pero fue lo que en ese momento vimos más conveniente. No sabéis la cantidad de gilipolleces que he tenido que leer desde aquel momento, cosas que encuentras por la red, que tratan de hacer sentir como monstruos insensibles y descorazonados a las madres que hacen algo así. Vamos, te llaman poco menos que hijadeperra, eso sí, con palabras más bonitas. Me da la sensación de que hoy en día, lo políticamente correcto es ser de la opinión B.

Aquí hay varias cosas a tener en cuenta:

  • No es lo mismo un niño de 5 meses que uno de 2 años. Uno de 5 meses dispone de pocos medios para comunicarse y es común que recurra al llanto para expresarse, con lo que dejarle llorar es más arriesgado (bajo mi punto de vista).
  • Está claro que en el término medio está la virtud, pero yo creo que todos tenemos una tendencia en este sentido.
  • Cada niño tiene una forma de ser particular, los hay que recurren más al llanto y los hay que lo hacen menos, con lo que no tiene el mismo significado el llanto de un niño que siempre está llorando que el de uno que apenas lo hace.

La razón de este post es conocer vuestra opinión y también aclarar un poco mis propias ideas. Yo trato de mezclar las dos cosas, decidir sobre la marcha en qué momentos conviene dejarle llorar y en qué momentos no. Y sobre todo, pensar muy bien en si merece la pena dejarle pasar un mal rato por nada. No imponer por el hecho de imponer, pero también ser inflexible cuando se trata de asuntos importantes y cuando creo que es fundamental que aprenda algo. No me resulta fácil porque a veces me sale el grito y la imposición porque sí (no te tires al suelo, no te subas al sofá, no toques eso), pero intento controlarlo porque si hay una cosa que tengo clara, es que no es nada bueno crecer entre gritos.

¿Cómo lo hacéis vosotros?

¿Y tú de qué bando eres?

Yo, antes de ser mamá, no había escuchado en mi vida las palabras colecho,  porteo ó  Estivill.

Pero una vez metida en el ajo, y mirando muchos foros, aprendí que, como todo en este país bipartidista, o eres de una cosa, o eres de otra.

Igual que con Real Madrid ó Barca, PP ó PSOE, La 2 ó Tele5, en el tema de la crianza, por lo visto, hay que posicionarse también en una de las dos tendencias de moda.

O eres mamá-me-mima o eres mamá-señor-sí-señor. Así de claro.

No os voy a contar en qué consiste cada tendencia porque, a estas alturas, y si estáis metidas en este mundo, ya lo sabéis de sobra.

Pero digo yo una cosa…

  • Cuando tu bebe duerme toda la noche es muy fácil criticar a una madre que lleva diez meses sin dormir y llega al trabajo con las ojeras hasta los pies, por haber practicado un método para dormir a su hijo.
  • Si tu nene agarra pataletas y las monta pardas, siempre es de mucha ayuda observar como las madres que tienes sentadas al lado, te miran como si fueras un monstruo por reñirle.
  • Si has decidido dar pecho hasta los dos años, o hasta cuando te salga del higo, es genial escuchar constantemente las opiniones que no has pedido de gente que considera que estas loca. O la situación contraria, que hayas decidido no darlo, y te traten como si odiaras a tu bebe y no lo quisieras alimentar bien.

En esto de la crianza la intolerancia está a la orden del día. Nuestra forma de criar siempre es la mejor. Yo lo que tengo claro es que nunca se puede hablar, que cosas que pensabas y decías que nunca harías, las haces y no solo una vez, mil veces si hace falta.

crianza¡Señoras y madres del mundo! Estamos en el mismo equipo, todas jugamos al mismo juego y además en la misma liga, ¿porqué no nos unimos en vez de empeñarnos en montar dos equipos y rivalizar entre nosotras? Igual nos iba mejor, ¿qué opináis?