Los niños pobres

Parece ser que a Minififi le hablaron el otro día en el colegio de los «niños pobres». Por lo que contaba, la idea que le ha quedado en la cabeza es que los niños pobres van descalzos y sucios, tienen cabras, se lavan en el río, viven en el campo y comen todos los días la misma comida, y además, que va a ser así de por vida.

Me puedo imaginar que lo que le pusieron en el cole, fueron imágenes de alguna ONG donde aparecían niños con ese perfil.

No sé qué opináis sobre el tema, pero no me gusta que ella piense que ser pobre es una «manera de ser», y que los que lo son, pertenecen a un grupo de gente diferente a ella que además, le pilla muy lejos.

Así que vi conveniente explicarle un poco la realidad: que ser pobre no es una condición de por vida, que se puede nacer en una familia sin recursos pero con esfuerzo, salir de esa pobreza. Le estuve contando que todos podemos ser pobres en algún momento de la vida, que si mañana su padre y yo nos quedamos sin trabajo, también podemos vernos en esa situación. Que ser pobre no es una manera de ser, ni todos viven en al campo ni se bañan en ríos, ser pobre es una circunstancia en un momentos determinado de la vida y entre todos hay que luchar para ayudar a quien lo necesita y que ningún niño tenga que pasar por eso.

Cada año, cuando se acerca la Navidad, Minififi y yo hacemos limpieza de juguetes y preparamos bolsas para que mi padre, que es voluntario en Cáritas se las lleve. Le he explicado muchas veces que los niños que recibirán sus juguetes, ahora mismo igual no tienen para comprarse los que ellos quieren, pero que les gustan, como a ella, los juguetes que estén nuevos y funcionen. No quiero que seleccione los que no funcionan o los que menos le gustan, sino los que ya no use.

Igual es pronto para que ella sea consciente de la cruda realidad de la vida, pero este tema es demasiado importante para dejarla con sus ideas de suciedad, de cabras y de lejanía.

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Creo que el tema de las desigualdades económicas y sociales ha de tratarse con los niños desde pequeños, en casa y en el colegio, pero desde un punto de vista realista y claro, porque si no, haremos que lo vean como algo ajeno a ellos, y la realidad, es que está muy cerca, ¿no os parece?

If you are not able to understand this, you have a serious problem.

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Carta de una niña: Querido futuro…

¡Buenos días Maris!. Soy una seguidora acérrima del blog, y aunque no soy madre, estoy muy metida en el mundo de la educación: soy maestra.

Vamos a ver hoy la vida desde la visión de los niños, esos niños que hace mucho que fuimos.

…….. RRRRRRR, COMIENZA LA REGRESIÓN ……carta

Este post lo ha escrito mi amiga Nieves, gran maestra, gran profesional y sobre todo gran persona. ¡Qué suerte que mi hija se esté educando a tu lado!. ¡Mil gracias mari! Minififi siempre te tendrá en su pequeño rincón, igual que yo. Un beso enorme y gracias por estar ahí siempre…

Son lo que ven

¿Sabéis la frase que está ahora tan de moda?: “Somos lo que comemos”.

Bueno, pues nuestros hijos además de eso, son lo que ven.

Cuántas veces hemos dicho, “yo es que eso lo he visto en mi casa de toda la vida”, sobre algo que nos parece lo normal y lo correcto. Pues es que es así.

Los niños se van haciendo a nuestra imagen, y aunque tengan personalidad propia, en cuestión de valores y comportamientos, ellos son lo que ven. Ni siquiera lo que les intentemos inculcar o enseñar, LO QUE VEN.

Por eso…

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Todos decimos que queremos que nuestros hijos sean felices y buenas personas, que eso es lo más importante. Pero para eso, hemos de pararnos a pensar…

¿Nosotros lo somos? ¿Somos felices? ¿Somos buenas personas?

Hasta aquí llega mi planteamiento existencial de hoy. Soy la primera que puedo alzar el mea culpa en muchas ocasiones, de ahí mi planteamiento.

¿Qué me decís? ¿Son lo que ven?

Educar no es fácil

Hace unos días leí un articulo el cual me hizo pensar mucho, Aquí lo podéis leer.

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Según este articulo, firmado por Pedro García Aguado, coach de «Hermano Mayor» , el principal problema de la tiranía de los hijos somos nosotros mismos, los padres, que no hemos sabido ganar el respeto de nuestros hijos y no sabemos manejar el principio de autoridad.

Como él bien dice, en casa, tenemos la manía de sobre proteger a nuestros hijos, haciéndoles creer que son el centro del universo, que pueden hacer todo lo que quieran sin que tenga ninguna consecuencia, y transmitiendo un mundo irreal, porque no les enseñamos a manejar su frustración y a valerse por si mismos. Según nos cuentan, el resultado será chavales muy inseguros, con mucho miedo, y que utilizan la violencia para conseguir las cosas.

Nos informa, que debemos educar acorde a la realidad, utilizando el sentido común y rescatando aquello que nos sirvió en su tiempo: Paciencia, Espera y Respeto.

Asegura que hay una educación muy permisiva, padres que se sienten culpables porque trabajan todo el día y cuando llegan a casa son incapaces de poner normas. Pero sobre todo, que hay muchos padres excesivamente protectores. Con esa forma de criar, asegura que serán chavales que viven en un mundo que no es de la manera que les dijeron, y les generará una frustración y agresividad brutal.

La adolescencia es la etapa más conflictiva, pero según nos informa este documento, las agresiones de hijos a padres se van gestando desde el primer año de vida.

Con 3 años puedes controlar una pataleta, con 16 no.

Parecen pequeñas tonterías, pero si le permitimos hacer algunas cosas con cierta edad, le reímos todas las gracias, no les decimos nunca que no… Al final no nos quieren porque no les hemos educado.

Hasta aquí un pequeño fragmento de la entrevista. No estoy de acuerdo en todo lo que este articulo dice, es cierto que nuestros actos tienen consecuencias y más cuando se trata de nuestros hijos, pero hay muchos factores que influyen en la educación de nuestros hijos y sobre los cuales los padres no tenemos poder .

11063Cada niño tiene su carácter y ahí poco podemos hacer. No es lo mismo educar a un niño inconformista (que no es lo mismo que caprichoso) que a un niño dócil y conformista, hay niños que desde muy pequeños saben lo que quieren y lo que no…

11061Por mucho que nos empeñamos al fin y al cabo marcan, y en un momento de su vida son lo más importante, le pese a quien le pese. Serán más importantes que su propia familia, les harán mas caso que a nosotros mismos, y si, se pueden dejar influenciar e incluso hacer cosas que nosotros jamas pensaríamos que lo pudiera hacer nuestro hijo.

11062No es lo mismo criar a un niño en una familia con muchos hermanos, que en una familia donde el sea el único para todo. Igual que no es lo mismo educar si los que se hacen cargo cuando nosotros no estamos son los abuelos o una persona contratada.

Y seguro que hay muchos más factores que influyen en la educación de nuestros hijos. Ponerles limites es muy importante pero nadie nos puede asegurar que no vayamos a tener un tirano en casa. Por suerte, nos quedan años para seguir «jugando» a esto de la maternidad.

Y tú ¿qué crees?. ¿Hay alguna receta mágica para esto de la crianza? ¿Es todo limites y normas o influye un poco la suerte en este aspecto?

Si ahora estamos teniendo estos pensamientos y tiene 3 años, cuando tenga 16…

Teorías VS Realidades

Hoy en día está muy de moda que nos digan cuando y como debemos hacer las cosas. Como criar, como educar, como vivir. Es cierto que las opiniones expertas siempre son de ayuda, pero luego llegamos a “nuestro mundo real” y las teorías no siempre valen. Analicemos unos cuantos aspectos, con respecto a la educación, a ver qué opináis:

paciencia

 

 

 

TEORÍA: «Hay que educar con afecto, sin gritarles ni reñirles, explicando nuestros sentimientos y haciéndoles ver lo que está bien y lo que está mal. Sin castigos ni voces.»

REALIDAD: Ya. Y cuando el nene o la nena cogen y le zampan un manotazo a su abuela o cuando se ponen como una bestia parda sin motivo alguno y se tiran en medio de la calle, tu vas y les explicas tranquilamente que la violencia física es muy mala y que los ataques de histeria no son nada productivos. JA JA JA. La realidad es que tu pierdes los nervios, le das un grito o lo levantas de un brazo y lo amenazas con todo lo que se te ocurra.

chantaje

 

 

 

TEORÍA: «A los niños no hay que chantajearles con premios, porque si no, solo harán las cosas a cambio de algo.»

REALIDAD: La realidad es que el chantaje y los premios es un método efectivo (sin abusar, ojo). Claro que sería mucho mejor que le dijéramos a nuestros minis que se comieran la fruta porque es muy sana, y tiene muchas vitaminas, y además es un antioxidante de p.m, pero desgraciadamente, las cosas no siempre funcionan así.

horarios

 

 

 

TEORÍA: «Los niños deben tener horarios. Se deben acostar temprano y comer siempre a la misma hora y blablabla.»

REALIDAD: La realidad aquí es la de los padres en cada caso. Y la de las circunstancias. No todos los niños se pueden acostar a las 20.30p.m.. La mía no, porque yo a esa hora es cuando llego a mi casa. ¿Que molaría que pudiera seguir unos horarios más tempranos? SI. También molaría que sacaran leyes de conciliación familiar, y que pudiéramos vivir trabajando menos, pero que le vamos a hacer… La realidad no es esa. No siempre se puede acoplar nuestro ritmo al ritmo de ellos. Es triste, pero es así.

comidas

 

 

 

TEORÍA: «Los niños deben comer equilibrado, mucha fruta, mucha verdura, legumbres y en la medida de lo posible, pocos dulces y chucherías.»

REALIDAD: Que sí, que tu le pones el plato de guisantes con pescado delante a la hora de cenar. A veces hay suerte (o hambre) y se lo come sin rechistar. Y a veces, no quiere ni tocarlo con un palo. A veces, lo mandas a la cama sin cenar, y a veces, le das dos rodajas de mortadela y un batido para que cene algo. Y a veces, después de comérselo todo le premias con un puñado de lacasitos, que le vamos a hacer…

comparaciones

 

 

 

TEORÍA: «A los niños no hay que compararlos con otros niños para que no cojan traumas ni envidias.»

REALIDAD: Pues sí, la teoría lleva razón, pero, ¿quién no ha dicho alguna vez?: ¡Cómo no recojas los juguetes los guardo todos y se los damos a la prima!. Yo, para hacerlo más light, sustituyo a la prima por “a una nena”, así en general… como el que no quiere la cosa…

comunicacion

 

 

 

TEORÍA: «A los niños hay que explicarles las cosas, razonarles el porqué de tal o cual indicación y hacerles ver que se puede aprender de los errores y los fracasos.»

REALIDAD: ¿Pues qué queréis que os diga?. No siempre funciona. Y tampoco estoy de acuerdo con tener que darles justificación de TODO. A veces, es más efectivo un: Porque lo digo, que soy tu madre, ¡y punto!

 

Al final, como todo en la vida, las teorías son cojonudas, también para nosotros. Sería ideal hacer ejercicio frecuente, no probar el tabaco ni el alcohol, comer sano, no discutir con nadie y no perder los nervios cuando vas conduciendo. Pero la realidad es la que manda.

¿Qué opináis?

 

Llorar, ¿sí o no?

No me avergüenza reconocer que a veces me encuentro llena de dudas respecto a casi todo lo relativo a la crianza. Dejarle llorar o no. Obligarle a comer o no. Dormir con él o no. Decidas lo que decidas, la gente de la postura contraria opina que las consecuencias de tu decisión son fatales. Ya sabéis cómo es esto, también va un poco por modas. Lo que hoy es una verdad absoluta, mañana es una barbaridad. A mí eso es algo que siempre me ha hecho mucha gracia: “La Universidad de Grijandemor ha realizado un estudio cuyos resultados demuestran rotundamente que si haces x, ocurre y”. Es muy posible que dentro de unos años la Universidad de Gromenauer saque otro estudio que refute, de nuevo rotundamente, los resultados del primero. Y así sucesivamente. En estos casos decimos siempre lo mismo: aplica tu sentido común, nada de extremos, haz caso a tu instinto. El problema es que tu sentido común y tu instinto pueden estar en parte influenciados por la tendencia del momento, esa que dentro de un tiempo desaparecerá para dejar paso a otra diametralmente opuesta. Cuando hablas de la crianza de hoy en día con madres de hijos mucho más mayores, se sorprenden de muchas cosas, y nosotras también, ¿no os pasa?

Hoy me quiero centrar en el tema del llanto de los niños, del que he leído hasta lo que no está escrito. Me gustaría hacer una comparativa entre las dos posturas y los argumentos que suelen utilizar. No hablo únicamente de dejarles llorar a la hora de dormir, si no en la educación en general.

llorar

Para A, la postura B es irresponsable. Para B, la postura A es irresponsable y además insensible.

Como ya os comenté en un post, y después de pensarlo mucho, Frikencio y yo pusimos en práctica un método para que Frikito comenzase a dormir solo, cosa por la que no me voy a justificar porque fue una decisión difícil, pero fue lo que en ese momento vimos más conveniente. No sabéis la cantidad de gilipolleces que he tenido que leer desde aquel momento, cosas que encuentras por la red, que tratan de hacer sentir como monstruos insensibles y descorazonados a las madres que hacen algo así. Vamos, te llaman poco menos que hijadeperra, eso sí, con palabras más bonitas. Me da la sensación de que hoy en día, lo políticamente correcto es ser de la opinión B.

Aquí hay varias cosas a tener en cuenta:

  • No es lo mismo un niño de 5 meses que uno de 2 años. Uno de 5 meses dispone de pocos medios para comunicarse y es común que recurra al llanto para expresarse, con lo que dejarle llorar es más arriesgado (bajo mi punto de vista).
  • Está claro que en el término medio está la virtud, pero yo creo que todos tenemos una tendencia en este sentido.
  • Cada niño tiene una forma de ser particular, los hay que recurren más al llanto y los hay que lo hacen menos, con lo que no tiene el mismo significado el llanto de un niño que siempre está llorando que el de uno que apenas lo hace.

La razón de este post es conocer vuestra opinión y también aclarar un poco mis propias ideas. Yo trato de mezclar las dos cosas, decidir sobre la marcha en qué momentos conviene dejarle llorar y en qué momentos no. Y sobre todo, pensar muy bien en si merece la pena dejarle pasar un mal rato por nada. No imponer por el hecho de imponer, pero también ser inflexible cuando se trata de asuntos importantes y cuando creo que es fundamental que aprenda algo. No me resulta fácil porque a veces me sale el grito y la imposición porque sí (no te tires al suelo, no te subas al sofá, no toques eso), pero intento controlarlo porque si hay una cosa que tengo clara, es que no es nada bueno crecer entre gritos.

¿Cómo lo hacéis vosotros?

Por ahí sí que no paso…

8  límites que no voy a cruzar, se ponga como se ponga la cosa…

1.- Consentir que mi hija mate o torture animales. Ni mosquitos, ni hormigas, ni nada que tenga vida, sea cual sea su tamaño.

2.- Comportamientos crueles, hacia ella misma, o los que tiene alrededor.

3.-Falta de respeto a personas mayores: llámese abuelos, padres, maestros, etc. En esto, tolerancia cero.

4.- Aceptar que deje los estudios. No hablo de carrera universitaria ni doctorado en Neurociencia. Creo que se entiende.

5.- Justificar mis decisiones. Esto no debe entenderse como actitud dictatorial ni como falta de diálogo y razonamiento. Me refiero a que las decisiones tomadas como padres que siempre irán dirigidas a su bienestar, y no necesitan justificación. Vamos, lo que en el argot popular viene a ser, “porque lo digo yo, que soy tu madre, y punto”.

6.– Permitir que se convierta en una persona insolidaria y falta de valores.

7.- Convertirme en madre-amiga. Sus amigas serán sus amigas y yo, su madre. Creo que no precisa más explicación.

8.- La choni-moda y las botas blancas de pelos.

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Creo que por todo lo demás, puedo pasar. Igual añadiría lo de tener tv en su habitación, pero mejor me callo por si luego me tengo que tragar mis palabras.

Ya sabemos que en esto de la crianza, lo de “donde dije digo, digo diego” está a la orden del día. Pero en ciertas cosas puedo afirmar categóricamente que, ¡por ahí sí que no paso!.

Y vosotras, ¿hay cosas por las que tenéis claro que no vais a pasar?

Aquellos maravillosos años…

No se si a vosotras os pasara, pero la imagen que tengo de mi madre años atrás, nada tiene que ver con mi imagen como madre.

Cierto es que muchas diréis que las madres de antes no trabajaban y que nosotras nos criábamos en la calle, ok, puedo estar de acuerdo, pero un niño es un niño y a veces aunque suene feo decirlo, tener un trabajo que te ayude a evadirte un poco de ser solo madre se agradece, en conclusión, que es mas difícil ser madre 24 horas seguidas que combinar casa y trabajo.

Recuerdo a mi madre (y a día de hoy os puedo decir que es así) y siempre tenia algo pendiente por hacer, cuando no era planchar, era coser, hacer la comida, recoger, platos… madre de dios vive en un estrés constante dice que no encuentra tiempo para sentarse ni 5 minutos… (si yo le contara…)  Pero también tengo que reconocer que vayas el día que vayas a su casa tiene la casa impoluta (a mi es que las visitas por sorpresa no me gustan… con una semana de antelación mejor :D), incluyendo los días que esta mini, (y si, mi madre era una de esas que trabajaba dentro y fuera de casa y lo sigue haciendo a día de hoy…)

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Pues siento deciros que no, que yo no soy una madre como las antiguas que a mi el tiempo no me da para hacer todo lo que tengo que hacer, que la economía no la llevo con el debe y el haber (debo mas de lo que hay :D) y que hay días que me veo planchando a las 12.00 de la noche.

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Hoy quiero agradecer a esas mamas, que siempre tenían el plato de comida en la mesa, las camisetas planchadas en el armario, los juguetes recogidos, la merienda preparada… ahora me doy cuenta del trabajo tan poco agradecido que tenían… (cuando seas padres comerás huevos… bueno mas bien cuando seas padre sabrás lo que es ser hijo…).

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Esta experiencia de ser madre no solo te enseña a ser madre sino a valorar lo que tu madre ha hecho por ti.

Y vosotras sois el reflejo de vuestras madres?