Let’s talk about shit: Historia de un intestino rebelde.

Hola a todos! Regreso de las vacaciones blogueriles con un post escatológico. Se iba a llamar «Hablemos de mierda«, pero al final me decanté por el inglés porque queda como menos ordinario, nosverdá?. Bueno, me aventuro a ser tan explícita porque, como madre, sé que los escrúpulos se pierden a base de contacto con diversos fluidos y que aquí nadie se va a alarmar, y si alguien lo hace al leer esto es porque… a: no es madre/padre o b: no es madre/padre. Dicho esto, os cuento el tema.

 

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Frikito siempre ha tenido ciertas dificultades de transito intestinal que se agravaron cuando tenía algo más de un año. Durante una época hemos pasado por episodios de estreñimiento alternados con episodios de diarrea, es decir, 4 días sin echar a Obama de la Casablanca y luego otros 2-3 en modo periquito de regadío. Lógicamente, íbamos a la pediatra a comentárselo porque durante los días de estreñimiento lo pasaba muy mal, él y nosotros de verle así. No había forma de que lo echara, y eso que en su dieta nunca ha faltado la fibra: fruta, cereales, legumbres, etc. Durante el periodo de estreñimiento los alimentos supuestamente astringentes estaban vetados (plátano, zanahoria y arroz) y los dejábamos para la fase diarrea, en la que evitábamos los alimentos como lentejas, espinacas y todas esas cosas que se supone que sueltan la barriga. Con esa dinámica hemos estado meses y meses. Cuando la cosa empezó a prolongarse, la pediatra le recomendó un laxante (Casenlax), que ha estado tomando un montón de tiempo. Empezó tomando un sobre por la mañana, luego pasó a uno por la mañana y uno por la noche y de últimas ya íbamos por dos sobres por la mañana y dos por la noche. Las cajas de Casenlax volaban como el fuet del anuncio de Casa Tarradellas y yo nunca he visto que aquello sirviese de mucho. La cosa se puso tan fea que le pedimos a la pediatra unos análisis para ver si existía una intolerancia a algún alimento. Los resultados dieron negativo para gluten y a la lactosa no podía ser porque los síntomas son otros. La movida de todo esto y lo que más me preocupaba a mí, es que el niño estaba empezando a relacionar caca y dolor, y eso iba a complicar la operación pañal hasta límites insospechados. Efectivamente, así ha sido. No sé en qué momento, en una de las veces que estaba estreñido, al empujar se hizo una fisura (que descubrieron en urgencias), y eso provocó que le doliese aún más al empujar. Además, con cada periodo de estreñimiento se volvía a abrir… Y para qué os voy a contar, parecía que lo estábamos matando. Qué jodido fue.

Aún hoy, sigo sin saber a ciencia cierta cuál es el problema, pero sospecho y estoy casi segura de que mi hijo no caga porque no quiere. Así de simple. Retiene y retiene hasta que un día explota y entonces la lía parda y nunca mejor dicho. He sacado esta conclusión porque cuando por fin hace la caca, no es dura como sería normal en el estreñimiento, si no que tiene una textura más similar a la Nutella (esta imagen mental os la regalo, jaja). Como os podréis imaginar, tengo alguna que otra anécdota al respecto, pero os la voy a ahorrar. Con el tema del pañal está siendo complicado (sí, yo lo he dejado para última hora) porque no la pide y cuando ya ves que le duele y se encuentra mal lo sientas en el váter y ahí comienza el show. Yo sentada al lado de él en el suelo, cogiéndole las manos y diciéndole empuja, campeón, empuja, y él, no puedo, no puedo… Que parece Chiquito de la Calzada y yo una matrona asistiendo un parto. Al final, el mojón sale y te dan ganas de cogerlo y darle una palmadita para que llore.

Desde hace unas semanas estamos dándole Hodernal (aceite de parafina), que parece ser que facilita la labor de empuje al deslizarse el mojón por el intestino cual niño feliz en tobogán de parque acuático, y ya llorar no llora, pero sigue sin pedirla. Hoy me ha dicho, textualmente: «Mamá, me estoy quitando de hacer caca.» Un pequeño homenaje de mi hijo al clásico de Extremoduro.

Al parecer no es extraño entre niños de 3-6 años eso de no querer cagar y que luego se les pasa. He leído por ahí algunos consejos para solucionarlo tales como:

  • Crear rutinas de ir al baño (esto es de cajón).
  • No presionarle y dejarle solo en la hora H. Ahí se ve que la he estado cagando (no como él).
  • Leerle cuentos relacionados con el tema de hacer caca, que los hay. Desconocía yo el género escatológico en la literatura infantil, pero ahí está.
  • Comprar plastilina negra y marrón y, atención, fabricar con ella zurullos. No sé si para que les coja cariño o qué. Yo ya me he hecho experta en el arte de hacer zurullos de coña, como los de Top Secret. Estoy pensando en comprar el juego del señor mojón aquel que salía en South Park, ¿os acordáis? Para jugar en familia.

 

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Aquí el Sr. Mojón nos sonríe desde su casita

 

En fin… Que ya os contaré como termina esta historia «de mierda». Se admiten consejos y experiencias, que el cole ya empieza y estamos un poco como a mitad de camino con el tema del pañal y la caca. Pipí ok, pero caca…

Espero que acabemos felices y comamos perdices. Pero sobre todo, que las caguemos.