Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos…

No me gustan los follones, ni las trifulcas ni las peleas. Quién me conoce lo sabe. Nunca me han gustado. Y últimamente, no sé por qué, veo muchas a mí alrededor.

Veo y leo conflictosmovidas en las redes, en el parque, en el trabajo, y de verdad que no entiendo a la gente que adora estar metida en estas cosas.

A mí me agobian, me hacen sufrir y me ponen de muy mala leche. Pero hay peña por ahí a la que le encanta la polémica y estar metida en todos los «fregaos».

Os juro que no llego a comprenderlo, con lo mal que lo paso yo. Seguramente por este motivo peco de diplomática, puede ser, pero prefiero ser así, y no entrar al trapo en estas cosas, gilipolleces tonterías la mayoría de las veces,  a tener el papel de “matona”, o la necesidad constante de estar haciendo daño a alguien.

Soy de las que creo que para todas las historias hay dos versiones, de las que pienso que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos, de las que están convencidas de que no se puede ir a mirar el polvo de la vecina sin asegurarse de que tener la casa muy limpia, y sé que no debo opinar del camino de otro sin haber andado antes con sus zapatos. 

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Sinceramente, espero que mi hija sea también así. Que no se vea metida en líos. Que sepa defenderse sin atacar. Que no le pille el gustillo a la crueldad gratuita ni al critiqueo constante. 

Y además quiero que tenga personalidad propia, que no se deje llevar por la gente, que no entre en conflictos por seguir el aire de nadie y que sea capaz de plantar cara y no tolerar las injusticias, por mucho que todo el mundo lo haga.

La vida da muchas vueltas y es muy caprichosa. Y nunca se sabe cómo, dónde y con quien vamos a acabar. Que esa madre del parque con la que peleas, mañana puede ser la suegra de tu hija o la madre de su mejor amiga. Y ese compañero del curro al que tanto criticas, el que te salve el culo algún día. Y esa bloguera que tanto te chirría ahora, compañera de algún proyecto espectacular en el futuro.

Creo que si todos tuviéramos un poco más de mano izquierda y un poco menos de malicia, el mundo sería muchísimo mejor.

Hala, hoy tocaba desahogo espontáneo. Mil gracias por leerme.

Muchos besitos,

Marififi