La Mari se va de vacaciones

Bueno, bueno. Ha llegado para mí ese momento que al que toda bloguera se enfrenta alguna vez: Seguir con el blog o no. En las últimas semanas me lo he planteado varias veces y la respuesta siempre ha sido un SÍ como un castillo. ¿Por qué? Porque me divierte, porque me hace felizquetecagas y porque tengo la suerte de compartirlo con unas Maris Marivillosas. El problema es que a día de hoy, por diversas circunstancias, mi corazón dice SÍ, pero mi cabeza, mi reloj y mis musas dicen que NO, y ya son tres contra uno. No quiero escribir por escribir y publicar a toda costa, porque ese nunca ha sido el objetivo.

Por eso, he decidido que ha llegado el momento de tomarse un respirito, de recargar la batería (que lleva tiempo por debajo del 20%) y volver con otro ánimo y, si es posible, acompañada de nuevo de las musas, si es que las muy zorras vuelven a dirigirme la palabra (al final me obligarán a sacar a la mari mafiosa que llevo dentro y a recurrir a las amenazas). Porque volver, volveré, lo que no sé es cuándo. Prueba de ello es que la monigota del flequillo y las gafas que hay en la cabecera de este blog, se va a quedar ahí vigilando todo lo que hacéis, asín que ojo.

Os dejo en manos de las locas estas, la del guiño, la del beso y la de la gran sonrisa. Cuidádmelas mientras yo acabo con las reservas de kitkat mundiales.

vacaciones