8 de marzo: Día Internacional de Cómo Molamos

WomensDay
Imagen sacada de aquí

El sábado pasado, como cada 8 de marzo, tuvo lugar El Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Millones de mujeres en todo el mundo se felicitaron mutuamente por lo bien que lo hacen día a día y millones de hombres nos felicitaron a las mujeres por el mismo motivo, igual muchos de ellos porque era lo que tocaba (y algunos porque saben que siendo progre se liga más). Todos los años igual. A tenor de lo que veo cada 8 de marzo en las redes sociales, imagino que no muchas mujeres estarán de acuerdo conmigo.

Yo, señoras mías, veo el día de la mujer trabajadora una soberana gilipollez y un desacierto. Bueno, voy a matizar, porque tampoco es así exactamente. Veo una buena intención detrás, pero a la par una mala interpretación por parte de la sociedad. Es como todos los «Días de«, existen por una razón muy sencilla. Hay tantas causas por las que luchar, que se crea un día anual para cada una (las que tienen un día, claro) con objeto de poner el foco sobre ellas, para traerlas al primer plano durante 24 horas e invitarnos a reflexionar si luchamos lo suficiente por estas causas. Lo vería genial si de verdad sirviese para algo, pero la realidad es que durante ese «Día de«, las redes sociales se llenan de buenas intenciones y de golpes de pecho y al día siguiente es como si nada hubiese ocurrido. Postureo y más postureo. Pero en fin, ese es otro tema.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora nace con la intención de poner de manifiesto las desigualdades entre hombres y mujeres que, efectivamente, siguen existiendo. Primer error: el nombre. Si a lo que aspiramos es a la igualdad, ¿por qué no llamarle «Día internacional de la Igualdad», por ejemplo? El nombre me parece de un feminismo muy trasnochado (y que conste en acta que soy mujer y trabajadora). El sábado vi imágenes con frases llenas de autocomplacencia, frases que nos etiquetaban a todas como fuertes, luchadoras, valientes… Algo así como semidiosas. Jajaja, perdonad, pero a mí este tema me da risa. Como si todas fuéramos iguales y no las hubiese, también, cobardes, conformistas, débiles, egoístas. Como si fuésemos un bloque humano que merece ser ensalzado un día al año. Yo no quiero estar en ese bloque, ni quiero que me digan lo maravillosa y sublime que soy por ser mujer, lo único que quiero es tener los mismos derechos que cualquier hombre, ni uno más ni uno menos.

Es cierto que las mujeres hemos estado desfavorecidas respecto a los hombres a lo largo de la historia, esto es un hecho. La brecha salarial sigue estando ahí y en bastantes hogares la mujer sigue desempeñando un rol arcaico, y no solo eso, si no que muchas asumen las responsabilidad de trabajar fuera junto a la de tirar de la casa, mientras sus parejas se acomodan en su papel, también arcaico, de varón que con trabajar fuera ya tiene bastante y da gracias si retira su plato de la mesa después de comer. Estas mujeres no se merecen un día al año, se merecen todo el oro del mundo. Por suerte cada vez son menos. También hay muchos hogares en los que las tareas se reparten de forma equitativa (la mayoría de los que conozco) y también los hay en los que ella no da un palo al agua y él se lo come todo, ¿no? (Me pregunto en qué fecha se celebra el día de esos hombres… Ah! Calla, que ese no existe).

Igual hablo desde una posición un tanto cómoda. Nunca he notado en mis carnes diferencias de ningún tipo (ni familiares, ni laborales, ni sociales), y la persona con la que comparto mi vida es un hombre al que inculcaron unos valores, alguien coherente y responsable. Quizá si hubiese sufrido el sexismo en primera persona pensaría distinto, no sé, pero de verdad pienso que a algunas mujeres esto se les está yendo un poco de las manos, que a veces parece que se quieren situar arriba en lugar de al lado y que esta actitud no hace sino alejarnos de lo que buscamos, que no es otra cosa que la igualdad.

Quiero dejar claro que esta es mi opinión y no tiene por qué coincidir con la del resto de las maris. ¡Me encantaría saber la vuestra!