¿De verdad perdemos calidad de vida?

Como sabéis, ayer se emitió el programa de Samanta Villar y puedes estar de acuerdo o no estarlo, que los niños cambian tu vida. Es una realidad sorprendente, para mejor o para peor, eso es una decisión muy personal, pero seguro que descubres otros momentos que sin hijos, jamás los hubieras podido vivir.

Sinceramente lo que más me chocó del programa es que se diga que las mujeres vivimos la maternidad de color de rosa y que nadie cuenta la realidad.

¿Perdona? Hay miles de blogs de maternidad que cantan su día a día, su realidad, las complicaciones del embarazo, lo difícil que fue el parto y lo duro que es criar a los hijos. No voy a negar que hay blogs y personas por la calle que viven una maternidad en un jardín de rosas sin espinas, pero todas, nos volvemos dependientes de nuestros hijos.

Cuando dijeron: «Es que nadie te explica las cosas malas de la maternidad.» No creo que sea cierto, lo que si es cierto es que, cuando estas embarazada, haces una especie de barrera y dices, a mi eso no me va a pasar, y en tu mente creas una visión de la maternidad que pocas veces tiene que ver con la realidad.

La gente te avisa. Cuantas veces estando embarazada la gente te dice, prepárate para lo que te viene, no se qué concepto de maternidad se puede llegar a tener para que te cambie tanto la vida…

Mirando el programa me he llegado a plantear que mi vida anterior era muy aburrida jijijiji. No se me ocurre nada que antes pudiera hacer y ahora no, es más, antes hacia menos cosas que ahora. Lo único a lo que hemos renunciado a sido a los viajes, y no por la niña sino por nivel económico…

¿Creéis que la maternidad está sobre valorada? ¿Tanto os ha cambiado la vida? ¿Somos conscientes de qué es la maternidad?

Acepto pero no renuncio

Soy madre, pero antes de ser madre era mujer, por eso:

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En definitiva, mi hija me ha cambiado la vida y no la cambio por nada, pero no creo que por el hecho de tener una hija, tenga que renunciar a mi vida anterior.

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Sinceramente, no creo que por el hecho de ser madre tengamos que renunciar a nuestra vida anterior, creo que son completamente compatibles, adoro ser madre, pero también, ¡Adoro ser yo!

Soy madre, soy mujer y no es fácil, no es fácil poder compaginar tu vida familiar, tu vida personal y tu vida laboral, y a veces nos colapsamos, nos enfadamos y no nos damos cuenta que nosotras, ¡también necesitamos nuestro momento!.

Y vosotr@s, ¿habéis renunciado a algo que echáis de menos?

 

La Maternidad en los Tiempos del Drama

¿No os parece que el tema de la maternidad, especialmente en los últimos años, está abocado a dramas?. ¿Que cualquier manera de criar es susceptible de generar un problema?

Yo miro (y leo) a mi alrededor y percibo un clima de psicosis maternal en el cual la peña reivindica algo o expone un síndrome de manía persecutoria y de acoso bastante chungo .

Hay veces que escucho (leo) cosas y me entran unas ganas terribles de decir: «Hija mía, ¿tú con qué clase de gente te juntas?».

Yo he dado teta cuando, donde y el tiempo que me ha dado la gana y nadie se ha metido conmigo. Tampoco me vi insultada cuando decidí pasar al biberón. Nunca me han dicho donde debía dormir mi hija, ni si debía llevarla a guardería o no. Jamás me he sentido acosada al decidir como criarla y educarla. Tengo amigas sin hijos a las que jamás tendría que hacerles un escrito para explicarles que mi vida es diferente. Tengo amigas con hijos y nos aconsejamos unas a otras al igual que nos aconsejamos sobre que vestido ponernos en una boda, sin enfados y sin movidas. Jamás me he sentido cuestionada con ninguna de mis decisiones, o mi gente es muy maja, o los cabrones me están poniendo fina sin que yo me entere.

No sé a vosotr@s pero a mí me da la sensación de que esto de la crianza conlleva, para cierta gente, la necesidad insaciable de buscar un enemigo al que abatir o al que justificar no sé muy bien el qué, bien sea la suegra, la maestra del cole, las amigas o la vecina del quinto. Como si detrás de esta, nuestra maternidad,  tuviéramos una horda de orcos de Mordor pendientes de lo que hacemos para atacar sin piedad.

Estamos de acuerdo que hay gente tocapelotas, la hay en todos los ámbitos. Pero de ahí a tener que hacer una cruzada en defensa de nuestros ideales, qué queréis que os diga… resulta ya un poco cansino.

Igual si dejáramos de pensar que todo el mundo nos cuestiona como madres, seríamos mucho más felices y seguros de nosotros mismos.

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Resumiendo: ¡que somos muy dramáticas, leche! Así que menos dramas y más relajación, que estamos en la parte fácil. Cuando llegue la adolescencia, ahí sí que vendrán los dramas reales, y ya nos acordaremos de cuantísimo hemos sufrido sin necesidad en los buenos tiempos.

¿Qué opináis? ¿Percibís también ese aura de drama y reivindicación constante?

No dejéis de ver este vídeo que es bastante aclaratorio, ¡a las maris nos ha encantado!

La profesión más antigua del mundo

No penséis mal que os veo venir. Antes de esa que estáis pensando hay otra: ser madre.

Algo tan antiguo como la vida misma, aunque parezca que lo hemos descubierto nosotras.

La maternidad en estos últimos años se ha convertido en un mundo con vida propia. Atrás quedaron aquellas épocas en las que criar era algo natural que se iba haciendo sobre la marcha. Hoy en día todo está estudiado y sobre todo tema hay opiniones expertas (y no tanto) que nos indican lo que hay que hacer. Blogs, foros, grupos, artículos, estudios, libros…

Cuando empiezas con esta profesión todo parece fenomenal, estás ávida de información, de conocer  opiniones, de tener todo perfectamente claro, preparado y organizado. En definitiva, haces un master en crianza de tal envergadura que podrías escribir una tesis sobre posturas para dar la teta o fundas para carros.

Pero todo cansa. Yo estoy en ese punto ahora mismo.

No sé si es por haber tenido exceso del tema o por falta de tiempo, pero me voy dando cuenta de que la naturaleza lleva su curso y da igual cuanto calcules o planees, todo fluye. Y así debe ser.

Ya no me importan las opiniones de pediatras que me indican lo que se debe hacer. Ni las fechas en las que deben hacer tal o cual. Ni comprar todo lo que escucho o leo que se debe tener.

Minififi, como cualquier niña, se cría feliz. Y eso es lo único que me importa.

Y ahora me vienen a la cabeza los comentarios de nuestras madres o abuelas o gente que lleva en esta profesión mucho más tiempo que nosotras, y no entienden cómo podemos saber tanto de todo y sobre todo, para qué. Si los niños se crían solos, toda la vida hemos criado y educado, sin tanta tontería. Y no teníamos uno, teníamos seis.

Quiero dedicar este post a todas las madres de antes, a nuestras madres, a nuestras abuelas, que vivían sin tanta información pero que no lo debieron hacer tan mal cuando criaron a generaciones de gente educada, responsable y concienciada. A ver si nuestros hijos pueden decir lo mismo.

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¿Qué opináis? ¿Nos pasamos con tanta información y tanto máster?

Consejos que me dieron y el caso que les hice

Me dieron muchos consejos. Unos los pedí, otros no, pero en el fondo todos se agradecen porque siempre van con buena intención. Yo no soy muy de dar consejos si no me los piden, la verdad, pero si me los piden me explayo. Creo que este tipo de post les vienen bien a las futuras mamás primerizas, y como tengo unas cuantas a mi alrededor (alguna de ellas a puntito de pasar de futura a presente :D), pues allá va. Os cuento algunos de los consejos que me dieron, si les hice caso y si me arrepiento de haber hecho caso o no.

Cómparte un cojín de lactancia
¿Hice caso? Sí. ¿Me arrepiento? No.

Es una de las cosas que más he usado. Lo compré en Carrefour, gris con lunares blancos. Desde casi el primer momento hasta los 11 meses que terminamos con la lactancia, lo usé todos los días. También servía para que Frikito durmiese la siesta. Lo colocábamos encima del sofá, poníamos al niño encima, y ahí se dormía tan ricamente.

No gastes mucho en ropa de talla 0
¿Hice caso? Sí. ¿Me arrepiento? No.

Efectivamente, comprar mucho de talla 0 es tirar el dinero. Las primeras semanas crecen vertiginosamente, así que lo mejor es tener solo lo justo para que nada se quede sin usar.

Usa bodies blancos para poder lavarlos con lejía

¿Hice caso? A medias. ¿Me arrepiento? No.

A ver, es un buen consejo. Realmente, con lo que se manchan de caca lo más cómodo es tirar de lejía, pero es que hay bodies taaan bonitos y taaan coloridos, que te da pereza tenerlos todos blancos. Así que yo he tenido un poco de todo.

No compres cuna convertible
consejos
¿Hice caso? No. ¿Me arrepiento? Sí.

Este consejo, además, me vino por varias vías diferentes. En su momento pensé que era lo ideal por lo siguiente: la habitación de Frikito es muy pequeña, hasta el punto que no caben una cama de 90, una mesita de noche y un escritorio. Eso sí, tiene armario empotrado, menos mal. Me imaginé el cuarto con una cuna, una cómoda y un cambiador, y pensé que iba a ser realmente agobiante, así que me decidí por una convertible con cajones abajo en vez de cama, siempre buscando sitio para guardar cosas y con vistas a que le durase al menos hasta los 7 años. Pensaba, aunque es un mueble grande, está todo centralizado y quedará algo de hueco para moverse en la habitación. Problema: por ahorrar, compré un modelo descatalogado de Alondra, que es 10 cm más ancha que las que se venden ahora, 80×130 cm, cosa que no me advirtieron en la tienda (y encima, no sabéis la odisea para encontrar sábanas de 80). Me dí cuenta de que me había equivocado el mismo día que me la trajeron. Era mucho más grande y aparatosa de lo que me había imaginado, se come media habitación y es incómoda en el sentido de que no puedes retirarla para limpiar y no puedes acceder bien a las estanterías del lateral. No digo que las convertibles sean mala opción, simplemente creo que me equivoqué al elegir el modelo y que no era la mejor idea en nuestro caso, y quiero contároslo para que veáis la necesidad de pensar bien las cosas antes de gastarse la pasta. Ahora pienso que tendría que haberme apañado con una cuna normal y dentro de un tiempo comprar una cama pequeñita de Ikea que nos habría dado el apaño hasta que comprásemos la habitación definitiva, que va a ser de esas que la cama está en alto y con el escritorio debajo (porque no nos queda otra opción). Sumando el precio de la cuna y el de la cama pequeñita, no llego ni a la mitad de lo que me costó la convertible.

pezoneras

 ¿Hice caso? Sí. ¿Me arrepiento? No.

Tuve muchas grietas al principio. Sangre, dolor muy intenso. La matrona me dijo que no usase pezoneras, pero de ese consejo pasé. Os digo que si no hubiese usado pezoneras, mi lactancia en lugar de durar 11 meses, no habría llegado al mes. Las compré y las estuve usando unas semanas, hasta que conseguí recuperarme. Me advirtieron que las dejara cuanto antes, para que el niño no se acostumbrara a ellas. Tenía miedo de dejarlas por si me volvía a doler otra vez igual, pero las dejé, y de hecho, un poco me dolió, pero poco a poco el niño fue aprendiendo a engancharse bien y no volvimos a tener problemas. Estar usando pezoneras durante mucho tiempo es un coñazo porque ya dependes de tener que llevarlas siempre encima y por otra parte, no es lo más natural.

No le cojas tanto
¿Hice caso? No. ¿Me arrepiento? No.

Este consejo es el más cansino, con diferencia. Lo he ignorado desde el primer momento. He cogido a mi hijo todo lo que me ha dado la gana y más, y de momento no he notado ninguna consecuencia negativa de ello, al contrario.

Compra la ropa del año siguiente en las rebajas del anterior.

¿Hice caso? A medias. ¿Me arrepiento? No.

Esto es arriesgado. Yo lo hice con un abrigo de Zara que originalmente costaba 35 euros y en las rebajas del invierno pasado lo rebajaron a 12. Compré la talla 12-18 para este año, y efectivamente le queda como un guante, porque Frikito va con su talla. Yo creo que este es buen consejo para comprar gangas (como ese abrigo, que total, 12 euros no es nada), pero no me arriesgaría comprando muchas cosas, que nunca se sabe cómo van a crecer los niños.

No le pongas chupete

¿Hice caso? Por huevos. ¿Me arrepiento? No.

Mi idea inicial era no ponérselo. Luego, cuando empezamos a tener problemas con el sueño, admito que lo intenté, pero el niño me dijo que el chupete, para mí. Ahora la verdad es que me alegro, porque debe ser un poco traumático eso de quitárselo ahora.

En fin, otro día vendré con otros consejos, porque me dieron miles y miles pero ahora solo me acuerdo de estos.

Contadnos los que os dieron a vosotras, ¡ayudemos a las futuras mamis primerizas!

El ombligo del mundo

El ombligo del mundo es un punto muy cambiante.

Durante algunos años mamá lo tiene. Ella lo es todo, el centro de nuestro día a día, nuestro faro y nuestro puerto.

Al llegar a la edad del pavo, ese ombligo cambia de lugar y nos apoderamos de él. Adolescentes y jóvenes, el mundo entero gira a nuestro alrededor.

Y de repente, un día, el ombligo encuentra su dueño definitivo, y todo, como por arte de magia, empieza a cobrar sentido.

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Feliz fin de semana!