No llego a todo…

Algunas veces, no llego a nada. Y conforme pasa el tiempo, cada vez a menos.

Y la verdad es que me agobia bastante este tema. Especialmente con las cosas de Minififi. Esto de trabajar por la mañana y por la tarde es una locura.

Me da lo mismo no tener la casa como los chorros del oro, procuramos tenerla limpia y recogida y con eso me vale. Tampoco me preocupa mucho que el frigo esté muchas veces medio vacio, porque ya nos apañamos.

Sin embargo, sí que me preocupa que el día que mi hija tenía que llevar su regalo preferido de navidad al cole para que sus compañeros lo vieran, a mí se me olvidara. Y me preocupa descubrir alguna hoja con tarea pendiente del colegio debajo de un folleto de la compra, y ni haberme dado cuenta.

Porque ahora estamos en segundo de infantil, y la cosa no es grave, lo sé. Pero de aquí a dos días, estará en primaria, tendrá que hacer deberes, tendrá que estudiar, y ya no será una tontería.

De verdad que no sé cómo me voy a arreglar. Porque los días que Pocofifi libre, perfecto. Pero también habrá muchos días en los que los dos lleguemos a casa a la hora casi de la cena. Sé que estarán sus abuelos, pero tampoco tengo muy claro hasta que punto el tema de sus deberes y organización sea cosa suya.

En fin, que me preocupa cada vez más este tema y tampoco le encuentro una solución muy clara, solo que Minififi salga muy aplicada y estudiosa y no necesite mucha ayuda para hacer sus cosas.

No es que yo quiera ser una superwoman, pero sí que en este tema, me gustaría “llegar”.

madre-sin-tiempo_xoptimizadax-644x362

Los que trabajáis fuera muchas horas, ¿cómo os organizáis con este tema?

Anuncios

Wert, con la educación no se juega

Hoy, como casi todos los viernes, tenemos a una artista invitada muy especial, se llama Mady y escribe en el blog Let’s Rock Mamy, un blog que os recomendamos totalmente. Además de darte las gracias por escribir en nuestro modesto blog, te queremos trasmitir que las maris estamos totalmente de acuerdo contigo. Música si, para siempre. Váyase Sr. Wert.

image

La consternación que he sentido al saber que Wert, una vez más mete mano a la educación, eliminando música en primaria, ha sido brutal. He llorado. Hasta yo me he sorprendido, pero es como si viese la futura casa de mis hijas desmoronarse poco a poco. Triste, muy triste. Para Platón la música era el alimento del alma, pero ¿para qué quieren los políticos futuros adultos con alma? ¿No es más fácil manejar personas cuadriculadas?

Recuerdo aprender a leer tanto partituras como textos con técnicas Montesori y Willems maravillosas. Niños de tres años con botecitos hechos por ellos mismos de lentejas y garbanzos (diferente sonido). Las lentejas eran la izquierda, los garbanzos la derecha. Perdepción espacial, corporal, rítmica y visual. Recuerdo con menos cariño una profesora de música que básicamente nos odiaba, que fumaba en clase como un carretero y haciéndonos cantar “tres hojitas madre tiene el arbolé” con el ritmo de un coro de abuelas rancias. Mejorable al 100%.

Recuerdo cómo mi mejor amiga (hoy musicóloga y profesora de música) y yo hablábamos de lo guay que podría ser una clase de música bien planteada. Hoy ella intenta poner en práctica todo lo que le hubiese gustado hacer, eso sí, se tiene que ceñir a un programa rancio y obsoleto.

Hoy aprecio sobremanera una profesora de literatura que tuve y que en su momento me tomé como una mujer un poquito zumbada y escéntrica. Teníamos que aprender gramática, pero ella dijo que si se llamaba “literatura” era por algo. “Leed, leed comics, revistas, periódicos, libros, novelas, las cajas de cereales, folletos de Media Mark. Me da igual lo que leáis, solo leed”. Los profesores con pasión calan más que uno que no aprecia su trabajo (opositores en busca de un puesto estable, no vocacionales).

¿Dónde quieres llegar? La música es necesaria para completar la educación, es cultura, es lenguaje, es historia, son emociones, es mucho más que aprender a tocar la flauta dulce. Alimenta mucho más el intelecto que una clase de religión, las cosas como son.

Quitar música y una hora de educación física en pos de las matemáticas y la lengua, porque la letra, con sangre entra y si los niños no juegan… mejor que mejor. El trabajo de los niños es jugar, conocen la vida jugando, experimentando, imitando. Si ellos juegan y disfrutan, de mayores buscarán saciar ese disfrute, serán adultos con conciencia de lo que les hace felices, vocacionales, no instrumentados. Pero tener personas libres y felices es muy peligroso, porque no tragan.

Y da cada vez más la sensación de que la educación se está convirtiendo en instrumentalización de los niños, futuros ciudadanos.

Y yo es que no sé si este hombre se ha propuesto jodernos en tiempo récord la educación o es que es así de paternalista, que prefiere niños obesos con tetas y felices de tener una hora menos de educación física, o su sobrino le ha pedido encarecidamente que quite la asignatura antes de tener el examen de flauta con la canción del himno de la alegría. Como dice Noemí, de Nanas y Rock&Roll, “un replanteamiento de la asignatura sí”, pero (y esto es de cosecha propia y con palabras del cabreo más profundo) no nos jodas más la educación.

Por cierto, soy Mady, en este momento madre cabreada, normalmente señora de 28 (o jovenzuela crecidita) que escribe el blog de Let’s Rock Mamy. Normalmente soy más jocosa, pero con la educación NO SE JUEGA.