Madre: 1 palabra, 10 definiciones.

Recuperamos este post de hace más de dos años para apoyar a la iniciativa www.queesunamadre.org, a Las Maris, la definición que da la RAE sobre la palabra madre también nos parece fría e insuficiente 😉

¿Te unes a nosotras? ¡Firma la petición!

madre

1. Según el DRAE
Mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie.

2. Según la biología
Ser vivo que desde el momento de la fecundación asume esta condición.

3. Según el catolicismo
a. En lo que debería convertirse cada mujer que realiza el acto sexual, cada vez que lo realiza. A no ser que Dios disponga lo contrario.
b. Señora que va vestida de Batman tanto en verano como en invierno. La superiora es la que manda.

4. Según el gobierno
Ciudadana que 16 semanas después del parto está perfectamente preparada para separarse de su bebé (y su bebé de ella) y volver a su puesto de trabajo (en el hipotético caso de que lo tenga).

5. Según los amigos sin hijos
Amiga que antes molaba y ahora solo habla de pañales y no sé qué de unos cantajuegos. Tienden a agruparse.

6. Según una madre
Mujer con mil manos, mil ojos y mil recursos, dispuesta a darlo todo por sus hijos, sin pedir nada a cambio. Probablemente, tanto sus mayores alegrías como sus mayores penas en esta vida provengan de sus hijos.

7. Según un hijo
Esta definición varía en función de la edad y las circunstancias del hijo.
a. Según un hijo bebé: mamá es todo
b. Según un hijo adolescente: la persona que menos me entiende del mundo y a la que tengo agregada a facebook en contra de mi voluntad.
c. Según una hija adulta que a su vez es madre: Persona a la que, después de muchos años, empiezo a entender perfectamente.

8. Según un empresaurio
Asalariada que trata de eludir sus responsabilidades laborales utilizando excusas tales como gripes infantiles, visitas al pediatra o reuniones con profesores. Especial mención a la “madre potencial”, que es toda aquella asalariada en edad fértil y situación sentimental estable y que, por tanto, representa una amenaza de baja.
(Nótese la U de empresaurio, que sirve para diferenciar al empresario que conserva su ética, que los hay, del depredador al que poco le importan las personas. Que los hay… a patadas).

9. Según publicistas y marketeros
Potencial consumidora de todo tipo de artículos de puericultura a la que es relativamente sencillo crear nuevas necesidades siempre que se usan argumentos del tipo “es lo mejor para tu hijo”.

10. Según Norman Bates
“Una madre es el mejor amigo para un muchacho”

Aniversario NBNB: Los sorteos de Frikito

JIJI

¡Así es ella!. Pero entre vosotros y yo, es una luchadora y la quiero muchísisisisisisisisimo.

Y ahora ya vamos a lo que vamos. Como ya sabéis, en casa nos molan mucho las nuevas tecnologías, y parece ser que las manzanitas nos vuelven locos. Por eso me he enamorado de este conjunto “tan molón” que tienen en NIAZULITONIROSITA. La verdad es que me gusta todo lo que tienen, porque consiguen que nuestros papis no nos vistan de principitos y princesitas (que no me oíga Minififi), y nos da un puntito macarrilla muy molón. ¡Seguro que os gusta porque tienen cosas super originales!

GRANJA

Y ya que estamos con el punto “friki” y tecnológico, nuestros amigos de OBLUMI han sacado al mercado el invento del siglo para papis y mamis. Oblumi Tapp es un dispositivo que conectado al móvil (sí, ese aparatillo que tanto os gusta), lo convierte en un termómetro digital de infrarrojos con un montón de posibilidades. ¡Seguro que os resulta super útil!

GRANJA

Cómo participar en los sorteos:


Bases

  1. La fecha límite para participar es el sábado 31 de Octubre 2015 (el día entero, hasta las 23:59).
  2. El domingo 1 de Noviembre 2015 después de cerrar el plazo realizaremos el sorteo mediante la web sortea2 entre todas las personas que hayan cumplido con los requisitos. Publicaremos la lista de ganadores en el blog ese mismo día
  3. Sorteo válido para territorio español.

A mi me han gustado mucho los dos regalos, ¡espero que a vosotros también!.

¡Que la suerte os acompañe! Y como dicen mis dos amigas, si os ha molado, ¡compartid!

Nuevo guión

Esta es una entrada escrita desde la necesidad de expresar. Yo creo que todos los habituales de este blog sabéis un poco mi historia, pero para el que no lo sepa: de las tres Maris que escribimos aquí, yo soy la única single, y lo soy desde hace 9 meses. Hace un tiempo no me sentía preparada para hablar de esto muy a fondo, pero hoy, con muchas heridas cerradas o en proceso de cicatrización, me siento fuerte. Fuerte y llena de energía, al menos en el momento en el que escribo estas palabras, porque mi estado emocional está en modo Dragon Khan: soy capaz de tocar el cielo con las puntas de los dedos y de notar cómo la gravedad tira de mí cuando voy paralela al suelo, pero también de sentir cómo mi estómago se da la vuelta al caer por la pendiente. Me estoy volviendo experta en cuestas abajo. También a eso le estoy cogiendo el gusto. Todas esas emociones son señal de que estoy viva, de que me pasan cosas y de que poco a poco, este nuevo guión que se va escribiendo día a día, sustituye a aquel tremendamente previsible guión que alguien tiró a la hoguera (Hola Frikencio, si es que nos sigues leyendo agazapado entre las sombras). Hoy soy plenamente consciente de ello. El nuevo guión es una tragicomedia con tintes de aventura, surrealismo e incluso en algunos momentos de terror, y no sé qué clase de absurdo final tendrá, pero eso me mantiene expectante. El rencor se va diluyendo entre otros sentimientos mucho más fértiles, y aunque quedan cabos sueltos que atar, no son cabos emocionales. Son meramente prosaicos. Y se acabarán atando.

Me hace tremendamente feliz ver la sonrisa de mi hijo, que parece dibujada con rotulador indeleble. Me satisface saber que cuenta con una madre, un padre y una familia dispuesta a darlo todo por él. Me pone contenta mirarme al espejo y ver una imagen que, por primera vez en mucho tiempo, me gusta. Me enorgullece andar de la mano de las personas que caminan conmigo, algunas de las cuales van con los pies llenos de ampollas, y eso las hace grandes. Enormes.

Puede que escriba esto desde la parte más alta de la montaña rusa. El vagón se ha parado aquí arriba y lo veo todo a mis pies. Cierro los ojos, escucho música en mi cabeza y disfruto de la brisa, se está bien aquí arriba. Sé que en cualquier momento este cacharro volverá a funcionar y el vagón se deslizará de nuevo cuesta abajo.

Bah, es un problema de mi futuro yo.

ladybug

Let’s talk about shit: Historia de un intestino rebelde.

Hola a todos! Regreso de las vacaciones blogueriles con un post escatológico. Se iba a llamar “Hablemos de mierda“, pero al final me decanté por el inglés porque queda como menos ordinario, nosverdá?. Bueno, me aventuro a ser tan explícita porque, como madre, sé que los escrúpulos se pierden a base de contacto con diversos fluidos y que aquí nadie se va a alarmar, y si alguien lo hace al leer esto es porque… a: no es madre/padre o b: no es madre/padre. Dicho esto, os cuento el tema.

 

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Source

 

Frikito siempre ha tenido ciertas dificultades de transito intestinal que se agravaron cuando tenía algo más de un año. Durante una época hemos pasado por episodios de estreñimiento alternados con episodios de diarrea, es decir, 4 días sin echar a Obama de la Casablanca y luego otros 2-3 en modo periquito de regadío. Lógicamente, íbamos a la pediatra a comentárselo porque durante los días de estreñimiento lo pasaba muy mal, él y nosotros de verle así. No había forma de que lo echara, y eso que en su dieta nunca ha faltado la fibra: fruta, cereales, legumbres, etc. Durante el periodo de estreñimiento los alimentos supuestamente astringentes estaban vetados (plátano, zanahoria y arroz) y los dejábamos para la fase diarrea, en la que evitábamos los alimentos como lentejas, espinacas y todas esas cosas que se supone que sueltan la barriga. Con esa dinámica hemos estado meses y meses. Cuando la cosa empezó a prolongarse, la pediatra le recomendó un laxante (Casenlax), que ha estado tomando un montón de tiempo. Empezó tomando un sobre por la mañana, luego pasó a uno por la mañana y uno por la noche y de últimas ya íbamos por dos sobres por la mañana y dos por la noche. Las cajas de Casenlax volaban como el fuet del anuncio de Casa Tarradellas y yo nunca he visto que aquello sirviese de mucho. La cosa se puso tan fea que le pedimos a la pediatra unos análisis para ver si existía una intolerancia a algún alimento. Los resultados dieron negativo para gluten y a la lactosa no podía ser porque los síntomas son otros. La movida de todo esto y lo que más me preocupaba a mí, es que el niño estaba empezando a relacionar caca y dolor, y eso iba a complicar la operación pañal hasta límites insospechados. Efectivamente, así ha sido. No sé en qué momento, en una de las veces que estaba estreñido, al empujar se hizo una fisura (que descubrieron en urgencias), y eso provocó que le doliese aún más al empujar. Además, con cada periodo de estreñimiento se volvía a abrir… Y para qué os voy a contar, parecía que lo estábamos matando. Qué jodido fue.

Aún hoy, sigo sin saber a ciencia cierta cuál es el problema, pero sospecho y estoy casi segura de que mi hijo no caga porque no quiere. Así de simple. Retiene y retiene hasta que un día explota y entonces la lía parda y nunca mejor dicho. He sacado esta conclusión porque cuando por fin hace la caca, no es dura como sería normal en el estreñimiento, si no que tiene una textura más similar a la Nutella (esta imagen mental os la regalo, jaja). Como os podréis imaginar, tengo alguna que otra anécdota al respecto, pero os la voy a ahorrar. Con el tema del pañal está siendo complicado (sí, yo lo he dejado para última hora) porque no la pide y cuando ya ves que le duele y se encuentra mal lo sientas en el váter y ahí comienza el show. Yo sentada al lado de él en el suelo, cogiéndole las manos y diciéndole empuja, campeón, empuja, y él, no puedo, no puedo… Que parece Chiquito de la Calzada y yo una matrona asistiendo un parto. Al final, el mojón sale y te dan ganas de cogerlo y darle una palmadita para que llore.

Desde hace unas semanas estamos dándole Hodernal (aceite de parafina), que parece ser que facilita la labor de empuje al deslizarse el mojón por el intestino cual niño feliz en tobogán de parque acuático, y ya llorar no llora, pero sigue sin pedirla. Hoy me ha dicho, textualmente: “Mamá, me estoy quitando de hacer caca.” Un pequeño homenaje de mi hijo al clásico de Extremoduro.

Al parecer no es extraño entre niños de 3-6 años eso de no querer cagar y que luego se les pasa. He leído por ahí algunos consejos para solucionarlo tales como:

  • Crear rutinas de ir al baño (esto es de cajón).
  • No presionarle y dejarle solo en la hora H. Ahí se ve que la he estado cagando (no como él).
  • Leerle cuentos relacionados con el tema de hacer caca, que los hay. Desconocía yo el género escatológico en la literatura infantil, pero ahí está.
  • Comprar plastilina negra y marrón y, atención, fabricar con ella zurullos. No sé si para que les coja cariño o qué. Yo ya me he hecho experta en el arte de hacer zurullos de coña, como los de Top Secret. Estoy pensando en comprar el juego del señor mojón aquel que salía en South Park, ¿os acordáis? Para jugar en familia.

 

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Aquí el Sr. Mojón nos sonríe desde su casita

 

En fin… Que ya os contaré como termina esta historia “de mierda”. Se admiten consejos y experiencias, que el cole ya empieza y estamos un poco como a mitad de camino con el tema del pañal y la caca. Pipí ok, pero caca…

Espero que acabemos felices y comamos perdices. Pero sobre todo, que las caguemos.

Looks infantiles incomprensibles

Vaya por delante que yo creo en la libertad estilística y en que hay tantos gustos como personas en el mundo. A mí me parece muy bien que cada uno decida con qué se siente identificado o con qué quiere que el mundo le identifique y que en ambos casos se le respete. Yo algunas mañanas decido salir a la calle con pintas de vender droga y exijo que se me respete y no se me juzgue. Bueno, no es que lo decida directamente, es más bien una consecuencia indirecta del sueño que tengo cuando me levanto, que me impide invertir más de 3 minutos en elegir el outfit del día (me gusta mucho decir eso de outfit porque así parece que entiendo de moda). En mi defensa, he de decir que otros días voy resultona, pero no porque invierta más tiempo, más bien porque ese día esté inspirada.

Cuando visto a Frikito me ocurre tres cuartos de lo mismo, pero he de reconocer que pongo más mimo en que él vaya conjuntado (aunque para mí lo primero es la comodidad, las cosas como son). También tengo que decir que es algo que se va perdiendo con el tiempo. Cuando era más peque me pasaba un buen rato plantada delante de su armario decidiendo modelito y ahora, ya con la sabiduría acumulada después de tres años, como sé que el modelito va a durar impoluto 0,2 segundos, paso bastante más del tema. También ha llegado un momento en que está aflorando su lado tirano personalidad con esto de la ropa, y ya el niño elige lo que le gusta y lo que no, con lo que en una competición entre una camiseta de “epiderman” y una camisa monísima de Kiddys Class, el hombre araña impreso con serigrafía chunga y agrietada se come con papas a ese precioso estampado de cuadritos o lunaritos sobre un delicado tejido de lino.

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Es jodido aceptarlo, pero es así. No quiere una puta camisa así la rocíes con agua bendita. De hecho, no quiere la mayoría de las cosas que me gustan a mí, pero no pasa nada, sabía que este día llegaría. Ojo, que a mí me gustan las camisetas y me encanta el rollo superhéroes y frikadas para el día a día (el armario de mi hijo podría pasar por el de Sheldon Cooper), y nada más lejos de mi intención que vestirle de pequeño Froilán, pero no sé, creo que cada ocasión tiene su punto.

A veces, cuando navego por ese reino irreal y utópico que es Pinterest, me encuentro con niños estilosos, con esas poses tan profesionales que parecen sacados de un catálogo y pienso… esto será solo para la foto, ¿no? Me surgen dudas existenciales como ¿Esas madres vestirán así a los críos habitualmente? ¿Cómo aguantan esos niños un pañuelo al cuello? (porque Frikito se lo arrancaría con furia a los tres segundos) ¿Por qué quieren convertirlos en tronistas prematuros de MHYV? ¿Se sentirán cómodos de esa guisa? ¿Los visten así porque son ellos los que quisieran ir de esa manera pero no les gusta cómo les queda? ¿Estos chiquillos también desean llevar camisetas horteras de la Peppa Pig o de la Frozen, como todos los demás, y se callan por complacer a sus padres? ¿Es posible que lleven la camiseta de la Peppa Pig debajo de esa ropa y por eso posan tan felices?

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A mí me perturba especialmente el niño de en medio de la fila de abajo.

También se ven algunos looks infantiles preciosos y con pinta de cómodos en Pinterest, pero he seleccionado algunos casos extremos de progenitores a los que se les va un poco la mano con el tema de la ropa para que me digáis vuestra opinión. ¿Veis niños vestidos así en vuestro entorno o creéis que esto solo ocurre en el reino de Pinterest?

Clau: Bordados personalizados, artesanía del bebé y complementos exclusivos

Ya sabéis que en los últimos tiempos está triunfando todo lo que sea personalizado. Yo creo que a todos nos gusta el toque personal, no tiene por qué ser necesariamente el nombre de nuestros hijos o el nuestro escrito en determinado producto, puede tratarse de un mensaje que nos guste o algo por lo que sintamos especial cariño. El caso es que incluya algo que nos haga sentir que esa cosa es nuestra de forma exclusiva y con la que nos sintamos identificados: Camisetas bordadas, tazas estampadas, bolsos, los cuentos personalizados de nuestra Marififi, láminas con ilustraciones o caricaturas, hay montones de opciones.

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Hoy os voy a hablar de Clau, una marca cordobesa que pertenece a una amiga mía y a su madre, dos artesanas muy perfeccionistas con un gran gusto por los detalles y las cosas bonitas (y bien hechas). Quiero hacer constar que no es un post patrocinado, es que yo tenía ganas de hablar de Clau porque me encanta. Realizan bordados personalizados de todo tipo sobre multitud de tejidos. En ocasiones usa diseños de estética infantil bastante alegres y coloridos, otras veces los protagonistas son los tonos pastel combinados con tejidos preciosos y delicados cuando se trata de algo para un bebé recién nacido. En su catálogo se pueden encontrar productos como:

Cestas de bienvenida a bebé

Yo tuve la suerte de tener una de estas cuando Frikito nació y he de decir que es de los regalos más bonitos y útiles que he recibido. A parte de que Clau acertó totalmente con el diseño porque los colores me chiflan, la cesta venía cargada de cosas que realmente se usan en el día a día: capa de baño, cambiador plegable, neceser, toallita mini, chupetero (yo esto no lo usé porque Frikito nunca ha tenido chupe, pero era tan bonito que lo colgué de una cortina :D), cojín antivuelco y babero. Todo a juego y con el nombre del bebé.

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dario

josemaria

luna

marco

olaia

 

Camisetas con bordado personalizado

Otro de sus productos estrella son las camisetas. He de decir que a mí personalmente me gustan mucho las que tienen un puntillo friki, pero todas me parecen preciosas.

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Bolsas de tela bordadas

Estas bolsas de tela bordadas son especialmente útiles para la guarde o el cole, la piscina o la playa. Son cómodas de llevar y no me digáis que no molan…

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bolsas2

bolsas3

 

Más cositas

Conjunto de playa monísimo…

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¿Y qué me decís de estas pulseras para los nenes? Para que no se pierdan estas vacaciones (ideaca)

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Tienen más productos a parte de estos, y están constantemente inventando cosas nuevas. Os recomiendo que las sigáis en Facebook y no les perdáis la pista, son una opción muy a tener en cuenta a la hora de regalar algo. Los productos son muy originales y para tratarse de artesanía tienen precios más que interesantes!

Visita a Clau en Facebook aquí

¿Qué os ha gustado más?

De obsesiones infantiles y figuras geométricas

A los niños, cuando les da por algo pueden llegar a ser más pesados que Bernardito agotadores, ya lo sabéis, esto no es nada nuevo. Frikito ha tenido ciertas obsesiones a lo largo de su corta vida, algunas de las cuales ya he comentado por aquí, como todo aquello relacionado con el epasio eterióh (las estrellas, los planetas, la tierra, la luna, los cohetes, los astronautas, etc). Por si no lo visteis, os dejo un enlace al post con el dibujete que hice para su cumple del año pasado y en el que basé la decoración de la fiesta.

Si hay algo que le haya atraído incluso más que eso, es sin duda, las figuras geométricas. Sí, sí, como lo leéis. Desde muy pequeñito se quedaba fascinado con una pieza en la mano y diciendo “tritááángulo” mientras le daba vueltas. Sí, TRITÁNGULO. Siempre me ha llamado mucho la atención este interés tan poco común por las formas. Recuerdo que cuando tenía unos 21-22 meses le ponía un plato delante, le preguntaba qué era eso y él en lugar de decirme que era un plato me decía que era un kíkulo, es decir, a veces parecía que veía formas en lugar de conceptos. Su juego preferido conmigo desde siempre, es pedirme que haga formas sencillas con las manos para luego imitarme: Mamá, ¿hasemo un bombo?, entonces yo hago un rombo con los dedos y luego lo hace él. Un triángulo, un cuadrado, un rectángulo, un corazón… Como no le pare podemos estar horas con lo mismo. La verdad es que no hemos hecho nada en especial para fomentar este amor sin medida, es algo que ha surgido de forma espontánea. Supongo que igual que hay niños que se interesan por otras cosas, al mío le ha dado por esto. Sospecho que el equipo Umizoomi ha podido tener algo que ver, y es que en esa serie se pasan todo el rato hablando de formas, series de colores, y cosas de matemáticas a un nivel muy básico, así como para que lo entienda un niño pequeñito o un ministro español, más o menos. Recuerdo que con dos años identificaba hasta un pentágono (tángono en su idioma). No había manera de que dijese una frase de más de dos palabras, pero lo del tángono lo tenía clarinete.

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Desde hace ya unos cuantos meses, el interés por las figuras sigue on fire, pero ahora le echa imaginación al asunto. Un triángulo ya no es un tritángulo, es un tejado, una flecha, el sombrero de un gnomo. Un rectángulo puede ser un rascacielos, un teléfono, un cohete, o si lo inclinas un tobogán. Un cuadrado girado 45º es una cometa y un círculo es la tierra o una pompa de jabón. Es decir, prefiere jugar con un rectángulo en el que ve un cohete que con un cohete de verdad, y eso me rechifla. Me encanta observarle coger figuras y escuchar lo que inventa, porque detrás de cada palabra hay una pequeña historia.

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Imagino que por un momento me presta sus ojos y yo también tengo la capacidad de ver todas esas historias detrás de un simple triángulo, que si me pongo la tengo, pero no tan a flor de piel (igual me sobran 30 años). Tendrían que inventar unas gafas con filtro de visión de 3 años, el mundo sería un lugar mucho más divertido. Pero mientras que las inventan (a ver si se dan prisa, que a algunos les hace mucha falta), igual deberíamos intentar mantener esa forma de ver el mundo, porque eso también se entrena.

No todos los domingos son grises

Reconozco que nunca me han gustado los domingos. De hecho, ha habido etapas de mi vida en las que los he odiado, y no tiene nada que ver con que el día que le sigue sea el lunes, llamadme rara, pero los lunes no me disgustan.

Los domingos suelen ser grises y huelen a despedida. Tienen un olor parecido al que inunda el ambiente cuando acaba el verano o cuando termina la Navidad, y será porque no me gustan los finales, pero es un olor que me pone un poco triste. Siempre he dicho que soy una mujer de principios, no de finales.

Desde hace unos meses, un domingo sí y uno no, siento ese olor con la intensidad de mil finales de verano. Me enfrento a una despedida real. Custodia compartida, plazos semanales. Solo se trata de una semana, y hay visitas en medio, pero no consigo acostumbrarme. Un domingo sí y uno no, a las 9 de la noche, le digo hasta luego a mi hijo hasta el martes siguiente, día en el que le veo durante una hora. No sé si os hacéis cargo de la situación. Puede que analizándolo fríamente, lleguéis a la conclusión de que no es para tanto, yo trato de verlo así. Solo es una semana, le ves casi a diario y dispones de un tiempo libre que antes no tenías. El tan ansiado tiempo libre. Es cierto, durante la semana que Frikito no está conmigo puedo permitirme hacer cosas para las que antes tenía que hacer malabarismos con el reloj, y a veces tengo tiempo incluso de tumbarme a mirar el techo. Y muchas, muchísimas veces, invierto el ansiado tiempo libre precisamente en eso, en mirar el techo. Ni móvil (really), ni libro, ni tele. Silencio. Muchas veces no sé en qué invertir el tiempo. Quería hacer mil cosas y ahora me cuesta arrancar. Supongo que es cuestión de tiempo. Quiero dibujar (que es lo que más feliz me hace), escribir, emprender. Y lo haré. Probablemente con el paso de los meses incluso “agradeceré” tener la posibilidad de disfrutar de ese tiempo (que tampoco penséis que es tanto, que trabajando a jornada completa y partida no se pueden hacer maravillas), y sabré aprovecharlo. Pero aún me cuesta. Y espero con ansia ese otro domingo de colores que huele a bienvenida y que precede a una semana llena de prisas, baños, cenas, despertares tempranos, cuentos y juegos tirada en el suelo.

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Mi primer fiestón

Se dice que hay ciertas cosas de las que no se debe hablar si no quieres crear polémica: política, religión y fútbol. Yo creo que si se habla (escribe) desde el respeto y se escucha (lee) desde el respeto no tiene por qué haber ningún problema, al fin y al cabo tiene que haber de todo en la viña del señor. Si todos pensásemos del mismo modo, pues vaya coñazo.

Igual no es la primera vez que menciono en el blog que no me siento muy cercana a la religión, la verdad es que no lo recuerdo. No soy creyente y nunca lo he sido, a pesar de haberme pasado media vida en colegios de monjas, o puede que por eso mismo. Respecto a la iglesia como institución pues tampoco tengo una opinión muy positiva, que no quiere decir necesariamente que la haga extensible a todos sus miembros, ya que creo que hay personas en sus bajas esferas que hacen cosas buenas y altruistas por los demás, y tampoco voy a negar que el señor que actualmente ostenta el título de Papa, me cae bien. Dice cosas con sentido, que ya es mucho. Respecto a los valores que la religión cristiana transmite, en esencia algunos de ellos me parecen muy buenos, pero francamente, creo que son valores que los padres podemos inculcar a nuestros hijos sin necesidad de un componente místico de por medio. No le veo sentido a eso de “hacer el bien” porque de lo contrario no irás al cielo, o puedes recibir un castigo divino, veo mucho más lógico enseñar a hacer el bien porque te nace del corazón y por motivaciones terrenales y humanas como la empatía o el respeto al prójimo.

Yo quiero educar a mi hijo al margen de la religión, por lo que tomamos la decisión de no bautizarlo y elegimos un colegio público. Quiero que conozca su existencia, obviamente, de hecho va a ser inevitable por el calado que tiene en nuestra sociedad y nuestras costumbres. Está la Navidad, la Semana Santa, las festividades religiosas varias… Y todos los “ateos” o como quieran llamarnos a los no creyentes, las disfrutamos igual que los que lo son. ¿Incoherencia? Puede. Yo estoy deseando que Frikito sea un poco más mayor para montar un Belén con su ayuda. ¿Qué queréis que os diga? Me hace mucha ilusión. Lo tomo como iconografía cultural, una tradición más social que religiosa, y no me siento incoherente por ello. De la misma forma que hay personas religiosas que se disfrazan en carnaval, que según tengo entendido es una fiesta de origen pagano (corregidme si la wikipedia y yo nos equivocamos ;D).

Este ha sido el mes de las comuniones. Cientos de pequeños almirantes y blancas princesitas han invadido las calles, con caras de no haber roto un plato. Muchos de ellos (por no decir todos), pensando en la jugosa recaudación de regalos que se aproximaba. Que no digo que algunos no hayan querido hacer la comunión por motivos estrictamente religiosos o un poco mitad y mitad, que los habrá, pero me da la sensación de que la comunión ya no deja de ser una especie de evento de sociedad cuya función es regalarle un día de protagonismo al niño. Montar un fiestón, ponernos todos las mejores galas, y demás parafernalia. Ojo, que el hecho en sí me parece cojonudo. Yo soy amante de las fiestas, de la decoración, de los detalles y de todas esas cosas. Lo que quizá no entiendo ni comparto es el hecho de disfrazarlo de celebración religiosa. Digo yo, si muchas parejas se casan por lo civil y luego lo celebran por todo lo alto como si de una boda religiosa se tratase, ¿por qué no puede existir una alternativa laica a la comunión? ¿Tan descabellado es? Una especie comunión civil, llamadlo x. El niño no renuncia a su día de protagonismo, no se siente un bicho raro entre sus compañeros (que previsiblemente, muchos de ellos sí harán la comunión) y yo, su madre, que soy una fan de los saraos, no renuncio a montarle un fiestón de órdago. Le dejaría que eligiese disfraz: cualquier frikada tipo Darth Vader, alguien del Señor de los Anillos, algún superhéroe, un personaje histórico, etc. Las posibilidades son infinitas, eso ya va en función de los gustos del niño. Probablemente, muchos dirían que es una pantomima sin sentido, que para qué van a ir si no es una comunión como Dios manda, pero yo creo que es injusto que un niño tenga esa posibilidad con el respaldo de lo religioso y otro no solo porque sus padres no son creyentes. Sé que es una chorrada como un castillo, pero oye, me lo planteo.

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¿Me tendré que comer mis palabras el día de mañana porque el niño me salga religioso a tope? Quién sabe…

¿Y vosotros? ¿Cómo lleváis este tema?

Si hubiese sido Frikita

Yo soy madre de un niño. No sé por qué, pero era lo que había querido siempre. Quizá porque a lo largo de mi vida he tenido tendencia a sentirme más cercana a las aficiones generalmente masculinas, o porque, para qué negarlo, siempre he tenido un puntillo macarra poco femenino. De pequeña me gustaba vestir como un niño, no soportaba lo cursi, era jugadora compulsiva de videojuegos y lo flipaba con Bola de Dragón. Dibujaba cómics de acción (muy malos) inspirados en mi ídolo, que era el maestro Akira Toriyama. Para mí era un martirio chino tener que acudir a un evento con un vestido y un lazo en el pelo, porque lo que me gustaba era llevar un pantalón ciclista (si eres de mi quinta me entenderás), una camiseta oversize y el pelo al viento, cuanto más despeinada mejor. No tuve mucho que ver con la mayoría de las niñas porque yo fui “muy niño“. La cosa es que era un personaje extraño, porque también me chiflaba diseñar trajes de novia y crear modelitos super fashion para las 20 barbies que tenía… no me preguntéis por qué. Con la adolescencia cambié y digamos que me “feminicé” un poco, pero el punto macarrilla no lo he perdido (aunque de aquella niña solo queden los pelos de loca). Quién sabe, quizá por todo eso, el azar decidió que iba a ser mejor convertirme en mamá de un nene.

Cuando estaba embarazada de casi once semanas, fui a hacerme una ecografía a una ginecóloga privada y me dijo que tenía toda la pinta de que lo que esperaba era una niña. La mujer pensaría, esta me va a soltar ochenta pavos y querrá una respuesta, así que me voy a aventurar, que total, esto es fifty-fifty e igual acierto y ella se va con algo que contar (porque ya me diréis qué coño se ve con menos de once semanas de gestación, que eso tiene el tamaño de un pinipón). Yo, que estaba convencida de que lo que se cocinaba dentro de mí era un futuro tiarrón, me quedé un poco en shock, pero tras superarlo pensé… uy, una Frikita, es raro pero mola. Y me empecé a ilusionar con la idea. Imaginaba conjuntitos monísimos y complementos ideales con un toque bohemio, porque yo no soy de capotas y volantes como mi amiga Marififi, yo soy más tirando a perroflauta. Me veía a mí misma aprendiendo a tolerar a las Princesas Disney, las Hello Kitty y las Minnies con todo su mundo de soporífero pasteleo* porque si a mi Frikita le gustan, aunque sean un puto coñazo, gloria bendita pa ellas. Ya me veía aprendiéndome las canciones de la teenager famosa de turno y bailando coreografías absurder en el salón con mi hija. Escuchaba en mi mente una dulce vocecita ultra aguda llamarme “mamiii” (que no es que la voz de Frikito no sea dulce, pero tengo que decir que a pesar de no llegar a los tres años, ya se nota de lejos que es voz de nene). En fin, estas son solo algunas cosas de las muchas que seguramente nunca viviré. De haber existido, esa niña se habría llamado Eva.

Pocas semanas después en otra eco, me confirmaron que se veía un cachocarne entre las minipiernas y que fuera buscando nombres masculinos y comprando avíos de color azul. Y yo pensé… ¿ves?, ¿cómo iba a ser una niña? Si es que, extrañamente, en el fondo sabes lo que tienes dentro. ¿No os pasaba a vosotras? También pensé… “Nota mental: llamar a la ginecóloga de la primera eco y decirle que no malgaste su dinero en lotería”.

cleo

* Por lo que veo a mi alrededor es algo de lo que no se puede escapar. Por mucho que quieras inculcarle a una niña unos gustos más “neutros”, todas pasan por una etapa de “rosafilia”, obsesión por las princesas y los unicornios que vomitan arcoiris y cagan purpurina, cosa que me parece mu requetebien, dicho sea de paso. Incluso por una etapa choni, que nos contaba Marijiji el otro día.